La técnica, el físico, la mente y la táctica de Rafa Nadal parecen haber nacido para la tierra batida. Así que no hay mejor lugar que París, su ciudad favorita, para que desarrolle su juego. Allí cerró ayer su séptima sinfonía en arcilla, lo nunca visto.
2005
A la primera, título en París
Nadal llegó a París envuelto en una expectación inusual en un jugador de 18 años. Venía de vencer en Montecarlo y Roma, en sendas finales contra el argentino Guillermo Coria. ¿Podría ganar Roland Garros a la primera, como solo había conseguido antes Mats Wilander? Venció a Federer en semifinales, superó a Mariano Puerta en el partido del título y se convirtió en el cuarto jugador más joven en levantar la copa de los mosqueteros, con 19 años y dos días.
2006
Primera final contra Federer
Nadal abrió Roland Garros batiendo un récord. Su triunfo en primera ronda ante Robin Soderling borró la marca anterior de 52 triunfos consecutivos sobre tierra, de Guillermo Vilas -luego estiró la marca hasta las 81 victorias-. El torneo terminó con el triunfo ante Federer, en el primer duelo de ambos en la final de un grande, justo cuando suizo podía completar su particular Grand Slam con los cuatro majors seguidos a caballo entre dos años. Tras perder el primer set por 6-1, el mallorquín se rehízo a base de cargar su poderosa derecha sobre el revés del suizo.
2007
La revancha de Hamburgo
El triunfo de Roger Federer en Hamburgo, que cortó la racha de 81 victorias seguidas de Nadal en tierra, añadió nuevos alicientes a la cita de París. El suizo y el español volvieron a enfrentarse en la final. «Me impresiona que haya ganado tres Roland Garros con 21 años», elogió Federer. Nadal todavía era un especialista en tierra al que le costaba mandar sobre otras superficies.
2008
Superioridad absoluta sin perder un solo set
Ni una manga cedió Nadal para ganar el cuarto Roland Garros consecutivo, igualando el registro de Bjorn Borg. Tal era su superioridad, tal demoledor resultaba su ritmo, en plena evolución hacia un tenis más ofensivo, que vapuleó a Federer por 6-1, 6-3 y 6-0. Solo fue más clara la paliza de Guillermo Vilas a Brian Gottfried en 1977 (6-0, 6-3 y 6-0). «He jugado casi perfecto», admitió el español. «Nunca vi a Rafa tan fuerte como esta vez», admitió el suizo.
2010
Cuentas pendientes con Soderling
La final del 2010 comenzó un año antes. Doce meses atrás, en una tarde gris, un Nadal lesionado en la rodilla y tocado a nivel anímico por la separación de sus padres cayó en octavos ante Robin Soderling. Fue la madre de todas las sorpresas. El destino quiso que el mallorquín se reencontrase en la final de Roland Garros con el jugador sueco, un tipo con el que también mantenía una relación distante. Le ganó sin contemplaciones y completó otro título sin ceder un solo set. Consiguió así una hazaña inédita, al acaparar en una misma temporada los cuatro grandes torneos de tierra, los Masters 1.000 de Montecarlo, Roma y Madrid, y el major de París. Era Nadal entonces un todoterreno, que también había triunfado ya en Wimbledon y el Open de Australia.
2011
Iguala el registro de Borg y retiene el número uno
Aunque unos meses antes Nadal había completado los cuatro grandes con el triunfo en Nueva York, el hombre del momento era Novak Djokovic, invicto en todo el 2011 y bestia negra del mallorquín en Madrid y Roma. El español abrió Roland Garros sin la confianza de otras veces, pero fue creciendo conforme avanzó el torneo. Como el serbio cayó en semifinales, el rival en el partido por el título volvió a ser Federer, al que superó en cuatro sets. El suizo elogió la fortaleza mental del español ante los grandes desafíos: «Juega mejor contra los mejores, y lo demostró».