El Obradoiro vive entre dos fuerzas difíciles de conciliar y todo ello redunda negativamente en la parcela deportiva. Desde la marcha de Chete Pazo, hay una vacante que no se ha cubierto. Y ese puesto es clave para la composición del equipo de cara a la próxima campaña. Pero, por otra parte, los dirigentes se muestran remisos a dar pasos firmes mientras no se despeje el horizonte de la conversión en sociedad anónima. Varios de los jugadores de la campaña recién concluida se fueron sabiendo que hay interés en que continúen. El tiempo y la indefinición juegan en contra.
Derecho de tanteo
En todo caso, no hay nadie que vaya calibrando el terreno o que pueda ir recabando información para que, en el momento que el club se lance al mercado de fichajes, sepa qué jugadores se pueden poner a tiro y en que cotizaciones se mueven. Lo que no va a admitir demora es el derecho de tanteo.
Una vez que acabe el Liga Endesa, los clubes tienen un plazo de ocho días para comunicar a la ACB la lista de jugadores sujetos a derecho de tanteo. Y esa es una decisión que tendrá que tomar alguien en el Obradoiro, en tiempo y forma.