Raúl López aseguró en el encuentro digital con los lectores de La Voz que el Obradoiro está trabajando ya en el proyecto deportivo para la próxima campaña, si bien sin dejar de matizar que «lo perentorio es la conversión en sociedad anónima».
El club tratará de seguir el plan de ruta del pasado curso para la confección del plantel. El objetivo es volver a conformar un bloque comprometido y que se identifique con la afición. Y Moncho Fernández repite como encargado de conseguir que todas esas piezas encajen en su manera de entender el baloncesto, siempre a partir de la perspectiva de la colectividad.
Así lo demuestran las estadísticas de la pasada liga regular, en las que el Obradoiro aparece en la zona media en casi todos los apartados: fue decimotercero en el capítulo de la anotación; octavo en defensa; decimotercero en mates; duodécimo en asistencias; duodécimo en valoración; séptimo en porcentaje de tiros libres; duodécimo en porcentaje de tiros de dos; décimo en porcentaje de triples; undécimo en capturas defensivas; decimocuarto en rebotes ofensivos; y decimotercero en rebotes totales.
Y quedan para el final los tres últimos apartados, los que definen el perfil de un guerrillero: el Obradoiro ha sido el tercero en tapones efectuados, el antepenúltimo en número de faltas personales cometidas y el líder en recuperaciones de balón.
Esa solidez e hiperactividad defensiva ha sido la base sobre la que ha asentado el éxito de la permanencia. Cada vez que consiguió dejar al rival de turno por debajo de los setenta puntos terminó llevándose la victoria (ante el Baskonia y el CAI Zaragoza encajó más, pero en ambos hubo prórroga). De cara al próximo curso tratará de repetir guion.