Por mis años de portero y ahora como entrenador soy de los que piensan que es imposible tener éxitos con un equipo y alcanzar los objetivos marcados sin un portero de garantías. Estoy convencido de que por mucho Messi o Cristiano Ronaldo que tengan el Barça o el Madrid no serían los grandes dominadores actuales sin Valdés y Casillas. Yo divido a los guardametas en tres grupos: los que fallan, los que no paran (si Aranzubia no hubiera detenido las ocasiones del domingo nadie se lo achacaría a él) y los que paran, como el deportivista. Es un portero brillantísimo, de gran nivel e imprescindible para que el equipo ascienda a Primera. Por eso el Granada, el Rayo y el Betis subieron el año pasado. Todos con grandes porteros. Es imposible alcanzar los objetivos con un portero mediocre, que genere inseguridad atrás, porque el rival siempre tendrá ocasiones, por mucho que domines el balón. Aranzubia es un portero de grandes cualidades, que cuando llegó a A Coruña necesitaba sentirse arropado y dueño del puesto, algo que aquí nunca tuvo en discusión. Es un gran profesional y, además, cuenta con un gran maestro como Sambade, una referencia para los preparadores de porteros.