La lesión de Pablo Rey en As Eiroas no solo le envió al vestuario, sino que podría apartarlo del equipo durante las próximas semanas. El capitán del Racing se dolió a los diez minutos de la fascitis plantar que ya sufrió a lo largo de la campaña pasada. Entonces, jugó de forma intermitente, encargó unas plantillas especiales para adaptarse mejor a campos sintéticos y llegó a competir infiltrado en la fase de ascenso. «No me molestaba desde la temporada pasada. Pero a lo mejor por una mala cura me volvió a doler. El campo estaba muy duro», explica el jugador ferrolano, que hasta ahora solo se había perdido un partido.
«Creo que jugar infiltrado de nuevo puede agravar la lesión, hacer que vaya a más. El año pasado lo tuve que hacer porque se jugaba la fase de ascenso. Pero tendremos que hablar el entrenador, el doctor y yo, y decidir qué es lo mejor», adelanta Pablo Rey, que sintió un dolor mucho más fuerte que en otras ocasiones en que jugó en campos de césped artificial, los más agresivos para una fascitis plantar. «Una vez que te da el pinchazo como el que me dio, es imposible seguir corriendo. Se trata de un dolor bastante fuerte, similar al que sufrí en Binéfar la temporada pasada», compara en relación con el partido en el que se asustó por si sufría otra clase de molestia mayor.
«El puente del pie»
De hecho, siente molestias en la misma parte que la temporada pasada. «Es en la zona del puente del pie. Salté a por un balón y al caer apoyé con el pie malo, [el derecho], y fue cuando me dio el pinchazo», explica. Al margen de la situación personal, asume que el Racing regresó a su peor versión en Carballo.
«Tuvimos la suerte de ponernos por delante. Habíamos hablado de no cometer muchas faltas porque ellos tenían buenos lanzadores, y era como habían hecho más de la mitad de los goles. Los tantos llegaron así. Otro partido más perdiendo, y nos hunde un poco después del encuentro que habíamos hecho en A Malata», añade dolido por no poder ayudar al Racing en un momento tan delicado.
Los goles del Bergantiños llegaron en acciones a balón parado. Y el capitán recuerda que Aira ya había avisado que se evitasen ese tipo de situaciones. «Jose nos advirtió que era lo más peligroso de ellos. No es que lo quisiésemos hacer a propósito. Pero hay que tener cuidado, sobre todo cuando te avisan. El segundo tanto llegó en una acción así», añade.