Corriendo y sin sentir las piernas

Pedro Nimo se recupera de una dolencia con una máquina que reduce la gravedad


SANTIAGO / LA VOZ 21/02/2011 06:00 h

Pedro Nimo había puesto todas sus ilusiones en el Mundial de Berlín de agosto del 2009, tantas que probablemente se pasó de frenada en los entrenamientos previos, con semanas en las que llegó a hacer 250 kilómetros. En cierto modo, gripó en aquella maratón. Peor que eso, porque no cabe hablar de agarrotamiento sino de fracturas por estrés en la cadera, producidas por el exceso de carga mecánica.

Desde entonces, y a raíz de ponerse en manos del doctor David López Capapé, descubrió que tiene un fémur más largo que el otro, 1,2 centímetros, una asimetría que trata de corregir con unas plantillas. Y por el camino también conoció un avance tecnológico del que solo habla en términos de admiración, una máquina denominada Alter G.

Toma de contacto

Fue el propio López Capapé quien lo puso sobre la pista: «David sabía bien cual era mi lesión y me invitó a la presentación de la máquina. En ese momento estaba con los problemas en la cadera y, en la rehabilitación, hacía ejercicios de carrera en la piscina, con un chaleco. No tiene nada que ver con la Alter G. Corres igual, pero las piernas no pesan, vas sobrado. Las articulaciones y los músculos sufren mucho menos».

No es como dar zancadas en el aire, pero se le parece. El artilugio, similar a cualquiera de las cintas que se pueden ver en un gimnasio, incorpora una especie de cápsula en la que debe adentrarse el usuario. Se cierra herméticamente a la altura de la cintura y a partir de ahí un ordenador permite programar el trabajo. El clic de la cuestión remite al control de ley de la gravedad: en el mismo porcentaje que se reduce esa gravedad baja el peso de quien hace ejercicio sobre esa máquina.

Es fácil imaginar a una persona de cien kilos corriendo sobre una cinta. Esa persona se baja de la cinta, se sube a la Alter G y programa una reducción elevada de la gravedad, de un ochenta por ciento. Hace el mismo ejercicio, pero las sensaciones son muy distintas porque es como si corriese con ochenta kilos menos.

Pedro Nimo considera que «rebajar más de un 60 o 65% es ya mucho». En su caso, y después de ir probando y haciéndose con la tecnología, programó la mayoría de las sesiones con una reducción en torno al 45%.

El atleta santiagués tiene el punto de mira puesto en el Campeonato de España de Cros que se disputará el día 27 en Haro. Anhela recuperar las sensaciones de la competición, sentirse dueño de la situación después de una travesía de más de año y medio con continuos avances y retrocesos.

El test de Haro

Esta semana se reencontró con el campo a través y está contento: «Faltan cosas y, sobre todo, entrenamiento. Noto algunos desajustes, pero son normales». Haro supondrá la vuelta a la alta competición, será el test para calibrar si después de tanto tiempo, desde aquella cita de Berlín del 2009, vuelve a dar guerra. No se marca ninguna meta en la clasificación. El objetivo es recuperar el nivel y en esa lucha ha encontrado un aliado en la máquina Alter G.

Es la misma que utilizó Kaká durante su rehabilitación después de la lesión que sufriese en el Mundial. También está en el plan de ruta de Gonzalo Higuaín, tras pasar por el quirófano para solucionar sus problemas discales.

El precio de la máquina Alter G se sitúa entre los 30.000 y los 60.000 euros. En las ligas profesionales de Estados Unidos, la mayoría de los equipos disponen de esta tecnología. Y cada vez se extiende más su uso.

«Destacado de cinco o seis líneas para entrevistas»

El santiagués Pedro Nimo trabajó en la máquina durante varias sesiones

El santiagués Pedro Nimo trabajó en la máquina durante varias sesiones

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