El Menchov de las Rías Baixas

El ruso Vladimir Isaychev, que corrió en el Xacobeo, fichó por el Katusha pero se queda en Galicia


redacción / la voz

Donde quiera que se esté bien, allí está la patria, dijo Cicerón. Cuando expiró el 2010, nada ataba a Vladimir Isaychev a Galicia. El ruso, que llegó para correr en las filas del Xacobeo, iniciaba su contrato con el Katusha. Podía regresar a su país. O instalarse en Calpe para entrenarse. Pero prefirió quedarse en Vigo. Es el Menchov de las Rías Baixas.

Aunque su carácter extrovertido poco tiene que ver con el del corredor del ganador de la Vuelta y el Giro. «He vivido en Valencia y en Barcelona. Estuve en Cataluña dos veces. Está bien, pero aquel no es mi sitio. Vuelvo a Galicia. Aquí están mis amigos y mis carreteras preferidas. Y no hay nada que me moleste. El único fallo que tiene Galicia es que llueve mucho en invierno», dice.

Isaychev, de 24 años, es de Samara, a unos mil kilómetros de Moscú. «En invierno hace mucho frío, se alcanzan los treinta grados bajo cero. En verano, el termómetro puede subir hasta los cuarenta», cuenta. Nadie en su familia se había dedicado al deporte. «De pequeño tenía mucha energía, era muy inquieto y me metía en peleas, en líos. Mi tutora me dijo que tenía que hacer algún deporte durante los meses de vacaciones, en verano, para quemar esa energía y no hacer nada malo. Me dio la dirección de una escuela de ciclismo. Me dijo: ?Vete allí, vas a entrenarte y después estarás cansado y más tranquilito, no te meterás en líos?», explica. Así empezó todo. «Me dieron una bicicleta con cambios que para mí era todo un lujo. Yo nunca había tenido una. El profesor de ciclismo me dijo que yo tenía buen motor. Y aquí estamos», añade.

«Tengo claro hacia dónde voy»

«En el Katusha tengo amigos a los que conocía desde hace años. Estoy muy contento de correr con ellos en un equipo ProTour. Me llaman para que me vaya a vivir a Calpe y hacer grupeta para entrenarnos bien y con buen tiempo», explica. Pero Isaychev prefiere quedarse en el noroeste. «Por estas carreteras tengo claro hacia dónde voy. Sé en qué sitios pueden hacer series en el llano, dónde puedes ir para arriba y para abajo, conozco las subidas y dónde puedo acelerar», apunta. Si quiero hacer un entrenamiento de doscientos kilómetros y con montaña voy al alto de Fontefría. Si necesito hacer cadencia y series en llano, por la costa. Si quiero probarme en un alto, a San Antonio, que se sube desde O Porriño...», agrega.

Pero, curiosamente, señala que en Galicia puede estar con su gente. «Aquí llamas a un amigo, sales a tomar un café, hablas con él, te ayuda o lo ayudas...», dice. Él mismo se declara un ruso atípico. «Nuestro carácter a veces es un poco cerrado, duro, pero a mí me gusta mucho conocer a gente, hablar y reír», asegura.

Esta temporada le ha tocado debutar en Francia. Participó en el Tour del Mediterráneo. Y disputará la Ruta del Sol, en Andalucía. También la Vuelta a Suiza y el Campeonato de Rusia. «Quiero correr una gran vuelta sí o sí. Iré a la Vuelta, al Tour o al Giro. Prefiero la Vuelta o el Tour. En el Giro unos años toca mucho calor, y otros, frío y lluvia. Un Tour hay que correrlo alguna vez en la vida. Y la Vuelta la conozco, porque la he disputado y porque esta ya es mi tierra», concluye.

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