Luis Fernández Galiano: «Un buen político no añade cosas a la ciudad, sino que quita las innecesarias»

El catedrático de Proyectos de la Politécnica de Madrid cree que se han hecho grandes edificios innecesarios

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vigo / la voz

Esta tarde ofrece una conferencia en la sede de la Fundación Barrié en Vigo bajo el título Del gabinete al campus: las transformaciones de la sede del Museo del Prado. Con otros prestigiosos profesionales, Luis Fernández Galiano formó parte del jurado que se decantó por Norman Foster para la rehabilitación del Salón de Reinos de ese museo.

-¿Qué le convenció?

-Que es muy respetuoso con la historia, interviene en un edificio del siglo XVII, un espacio ceremonial de los Austrias, y lo adecúa a los usos contemporáneos. Nos convenció a los catorce miembros.

-Ha valorado más de un centenar de concursos, ¿cuál ha sido el más complicado?

-Uno de los más difíciles fue el Museo de Arte Contemporáneo en Pekín.

-¿Y el Gaiás?

-El proyecto de la Ciudad de la Cultura de Santiago fue ciertamente muy polémico y no hubo unanimidad, un miembro hizo un voto particular. Después sufrió muchos cambios, se hizo cada vez más grande y no llegó a completarse. No soy muy partidario de hacer edificios que no sean necesarios, pero al final son las instituciones que los convocan las que saben cuáles son las necesidades sociales. Los arquitectos les guiamos a la mejor solución desde nuestra óptica.

-¿Hay un exceso de grandes edificios?

-Durante la etapa pasada se han hecho edificios excesivamente grandes y seguramente innecesarios, y ahora existe una atmósfera de repudio, al no tener un uso genuino. No deberían de haberse puesto en marcha.

-¿Es el caso de Gaiás?

-El proyecto que apoyamos en el concurso era más pequeño, no era tan colosal y no estoy seguro de que eso haya sido juicioso.

-¿Por qué hay más protección patrimonial que paisajística?

-En la protección patrimonial la ley es bastante eficaz, no tanto en la paisajística. Además, hay muchos colectivos que defienden los edificios antiguos y un ambiente público en su defensa. Está más asociado a las ciudades. El paisajístico está más en el ámbito rural, más disperso, lo que hace más difícil su defensa, aunque ahora con el mundo digital debería de ser más sencillo. En Galicia defender el paisaje es fundamental y no siempre se ha sabido defender, pero cuando se ha hecho es la mejor arquitectura del mundo.

-¿El feísmo es un mal educativo o político?

-Es muy difícil de abordar. Debería de haber ordenanzas para no desfigurar el paisaje y ya existen algunas para poner coto a esto.

-¿Por qué ese horror vacui de los políticos?

-Ese horror al vacío pasa en toda España. Yo he sido muy polémico cuando he defendido un urbanismo de la sustracción. Un buen político no es el que añade más cosas, sino el que quita las innecesarias. Elimina publicidad, mobiliario urbano que no hace falta y hace la ciudad más despejada, más tranquila y silenciosa, incluso en su condición simbólica. A veces es un abigarramiento de mensajes y de objetos que es difícil circular. Me gustaría encontrar políticos que dijeran: no voy a añadir más bancos o farolas, sino que voy a reducir al mínimo lo que se necesita, y que dejara reducida la ciudad a su esencia, a sus espacios públicos, arbolado y edificios.

-La crisis ha impulsado las rehabilitaciones.

-Es cierto, pero es positivo que en lugar de derribar y construir de nuevo, recuperemos y habilitemos. Es bueno para la memoria colectiva, para el patrimonio histórico y para la calidad visual y ambiental. La ciudad que se recupera es mejor que la que se derriba.

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