Un editor gallego en un mar de ensayo

Roberto Ramos pone en marcha en Barcelona Página Indómita, un sello que, con el objetivo de un título mensual, apuesta por las obras intemporales y la calidad


Redacción / La Voz

Tras casi dos decenios de experiencia laboral en el negocio del libro, el coruñés Roberto Ramos Fontecoba (Devon, 1972) decidió el año pasado hacerse editor. Tras su paso por el consolidado sello especializado en pensamiento y filosofía Herder, se embarcó en una audaz empresa en la que llevaba, por otra parte, buena parte de su vida meditando. «Son ya muchas horas de ocio revolviendo en las librerías», dice. La crisis no fue un impedimento definitivo. Pudo más una voluntad firme, el apoyo familiar y un préstamo del ICO. «Es verdad que antes este campo era patrimonio exclusivo de las élites económicas, pero hoy en día, con los avances tecnológicos que hay, no es necesaria una gran inversión para poner en marcha un proyecto de estas características», asegura para rechazar cualquier acusación de excesiva valentía. En todo caso, había antecedentes en el recorrido vital de Ramos para barruntar algo así naturalmente: como hicieron sus padres allá por los sesenta, emigró al Reino Unido y, en Londres, pasó por la sufrida hostelería antes de emplearse como librero. Ahí, en ese bocado de realidad, se fraguó una vocación que después depuraría en varias librerías, distribuidoras y editoras en Madrid y Barcelona.

Nicho de mercado

Ya afincado en Cataluña, abandonado Herder, y una vez decidido a la inmersión en tan proceloso mar, evaluó el nicho de mercado donde había un hueco más holgado, y ese análisis confluyó con sus gustos personales y su trayectoria profesional. ¿Qué tipo de editora debía montar? Pues una que aprovechase los segmentos que los grandes grupos han abandonado -subraya-, esas líneas editoriales no rentables que han ido sepultando las maquinarias de detección del best seller.

Es por ahí donde busca Ramos, en el ensayo imperecedero, de poca rentabilidad inmediata pero suficiente a medio y largo plazo. «Títulos atemporales, ya sean novedades o clásicos descatalogados, sin detenerse tanto en el tema de candente actualidad o el libro oportunista escrito por el personaje de turno, y abarcando desde el universo grecolatino hasta el siglo XXI», detalla para negar que su papel sea el de mera escoba que barre los restos de los demás. Trabajará un espacio poco frecuentado también por los nuevos sellos independientes, que han experimentado un bum en la última década, y que están más centrados en la narrativa. Quizá hallará zonas de intersección con Capitán Swing, Errata Naturae, Sexto Piso o Pepitas de Calabaza, pero Ramos ha seguido un trazado impecable, una evolución natural, una coherencia que responde a la labor que desarrolló previamente y durante años en Siglo XXI, Akal y Herder, tres de las casas más prestigiosas del mundo editorial en español en este ámbito temático.

La clave, a su juicio, está en la calidad. Y eso, dice, puede garantizarse con un objetivo de publicación de un título al mes (dos, a lo sumo). «Para publicar un libro tienes que leer cinco o seis. Si quieres ir a más la calidad se resiente. El tamaño es decisivo -subraya Ramos-. Decía Beatriz de Moura que su gran error con Tusquets fue crecer tanto en los años 80». La regla de oro, insiste, es publicar poco pero trabajarlo bien para lograr penetración en el mercado, para alcanzar visibilidad poco a poco. «Con este tipo de libro, no pensamos cuánto vamos a vender el primer año, sino en un plazo de cinco o diez. Esta clase de editorial habitualmente basa el 70% de sus ingresos en las ventas del fondo».

Optimismo frente a crisis

Ello no significa que no persiga la rentabilidad e incluso vivir de esta empresa. Hay que valorar que la viabilidad económica histórica en el sector del libro, recuerda, «está en alcanzar un 4% de beneficio neto». Ramos es optimista, rechaza el manido discurso de la crisis del sector y cree que, con paciencia, pueden colocarse 1.000 ejemplares de un ensayo de Página Indómita en una población de 500 millones de hispanohablantes. El problema verdadero del gremio, anota, no es la escasez de lectores -el 65% de los españoles lee al menos un libro al año, frente al 68% de la media europea- ni la piratería -que causa a la industria unas pérdidas que apenas exceden el 3%-; «el problema real no es ni más ni menos que el de la propia sociedad: los altos índices de paro y la situación económica», argumenta para agregar que el libro electrónico es una oportunidad y no una amenaza, ya que considera que ambos formatos son complementarios.

Como gran antídoto manejará la calidad, coherencia y personalidad del catálogo, que inauguró con un clásico del pensamiento político y económico: Capitalismo, socialismo y democracia de Schumpeter. El segundo título (ya en librerías) es una selección de ensayos de Keynes que él mismo tradujo. Y en el horizonte, vislumbra a Jünger, Solzhenitsyn, Escohotado, Huxley, Koestler, Serge, Tocqueville o Thoreau. Un indómito mar de filosofía, testimonio, narrativa e ideas apto solo para lectores hechos a la navegación más audaz. Feliz travesía.

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