Eduardo Lago: «Estamos en un cambio comparable al de la invención del alfabeto»

El autor presenta en A Coruña «Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee»


A Coruña / La Voz 27/12/2013 07:00 h

Eduardo Lago tiene triple nacionalidad. De Madrid, donde nació en 1954; de Nueva York, donde vive desde hace 25 años; y de Galicia, la patria de sus padres, adonde siempre regresa. A lomos de un tren (como ahora) o a lomos de un libro (como en Llámame Brooklyn, la obra con la que ganó en el 2006 el Premio Nadal). Hoy (19.30 horas) presentará en la Librería Arenas de A Coruña, junto a César Antonio Molina y Mercedes Monmany, su segunda y arriesgada novela, Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee.

-Esta obra asume un notable riesgo después de «Llámame Brooklyn». ¿Por qué se decidió a dar ese salto?

-Estamos en un cambio de paradigma cultural y literario comparable al que supuso la invención no ya de la imprenta, sino del alfabeto mismo. Todo se adentra por terrenos nuevos e inusitados. Cualquiera que se plantee con rigor el acto de la creación literaria ha de responder a ese hecho. Va más allá de los autores y las obras individuales. Mi novela en ese sentido importa poco, como cualquier otra novela que se quiera aferrar al pasado. El riesgo es escribir bajo el signo de los nuevos tiempos. El salto hay que darlo o enterrarse en vida, no yo, sino cualquiera que se tome en serio la escritura creativa.

-La novela reivindica, entre otros aspectos, el humor y el juego como elementos imprescindibles de la literatura.

-Es importante no tomarse nada demasiado en serio, y menos a uno mismo. El sentido del humor empieza por emprenderla con uno mismo. Es una obra lúdica, que utiliza el humor como instrumento de investigación de asuntos muy serios.

-También reivindica la literatura en sí misma en unos tiempos en que el «establishment» editorial parece deslizarse por otros territorios más comerciales...

-Bueno, en el sentido de que el establishment editorial del que hablas lo que quiere es vender, aunque lo que venda no sea literatura. Pero literatura siempre ha habido y seguirá habiendo.

-La obra inaugura una editorial nueva, Malpaso, lo cual siempre es una excelente noticia. ¿Cree que estos sellos independientes contribuyen a mantener una cierta biodiversidad dentro del ecosistema literario en español?

-Sin ellos no se puede renovar el ambiente. Ellos sí apuestan por la literatura, y aunque se tienen que preocupar por sobrevivir, no invierten la ecuación. Lo esencial para ellos es la literatura en sí, no el negocio.

-Poe y Nabokov se asoman también a estas páginas... ¿Teme que le acusen de haber escrito un libro «para escritores»?

-Aurora Lee remite a Nabokov, que remite al Annabelle Lee de Allan Poe. Sí hay muchas referencias a escritores, pero son referencias vivas. No es un libro para escritores, sino para amantes de la buena literatura, para lectores.

-Sigue publicando en la web de Vila-Matas la traducción del «Finnegans Wake» de Joyce, una labor titánica. ¿Cómo se va desarrollando este trabajo?

-Muy despacio, porque es un trabajo endiablado. El texto renuncia al significado, y en ese sentido la soledad del creador es total. Espero terminar en unos meses.

-Y hablando de Finnegans, usted es uno de los caballeros de la Orden del Finnegans. ¿Sobrevivirá la sociedad literaria a estos tiempos aciagos?

-En la última cita solo había tres caballeros. ¿Habrá alguno el próximo 16 de junio? Hace muchos meses que no nos comunicamos por correo electrónico. Es como entrar en la habitación de un hospital donde hay un enfermo y ver que los monitores solo emiten líneas planas. Mala señal.

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