Un gallego recupera la historia del coche que soñó Le Corbusier

El MIT publica el libro de Antonio Amado sobre el Voiture Minimum del arquitecto


redacción / la voz 18/02/2011 06:00 h

El suizo Le Corbusier (1887-1965) transformó la arquitectura y el urbanismo tanto a través de obras como la Unidad Habitacional de Marsella como de planteamientos teóricos como el de la ciudad contemporánea, en la que el automóvil desempeñaba un papel fundamental. El propio arquitecto tenía entre sus posesiones más apreciadas un Voisin C7, un modelo que también aparece retratado ante sus villas: con su presencia reforzaba la idea de modernidad e individualismo que emanaba de la nueva arquitectura.

Esta fascinación desembocaría en el diseño por Le Corbusier y su primo Pierre Jeanneret de su propio automóvil, el Voiture Minimum, que aunque nunca llegó a superar la fase de prototipo y se considera una obra menor en la producción del arquitecto, sí se estableció como referencia o fuente de inspiración para vehículos que llegarían al asfalto y adquirirían la condición de icónicos, como el Escarabajo de Volkswagen o el Citroën 2CV.

La génesis de este diseño ha sido estudiada en todo detalle por el arquitecto gallego Antonio Amado. El resultado de sus investigaciones es un libro que publica -en inglés- The MIT Press, la editorial del Instituto Tecnológico de Massachusetts de Estados Unidos, y que analiza a fondo la documentación relacionada con el utilitario con el que Le Corbusier pretendía revolucionar el mundo de la automoción como el Movimiento Moderno había hecho con la arquitectura y las vanguardias con el arte. «Hay que tener en cuenta que hasta los años treinta el diseño de automóviles estaba bastante estancado; básicamente, eran todavía carruajes donde el motor había sustituido a los caballos», recuerda Amado. La introducción de criterios aerodinámicos imprimió un cambio radical a los vehículos y, a pesar del rechazo inicial, sentaron la base del coche moderno. Es la época en la que se desarrollan los modelos de Volkswagen y Citroën o el Fiat Topolino. Durante todo este tiempo se pensaba que estos diseños se habían mirado en el espejo del Voiture Minimum, una percepción alimentada por Le Corbusier, que fechó el origen de su creación en 1928. Pero las investigaciones de Amado apuntan a que el proceso fue, con casi toda probabilidad, muy diferente.

Un boceto en un sobre

Después de consultar exhaustivamente los fondos de la Fundación Le Corbusier, Amado no ha hallado pruebas documentales que respalden el nacimiento del Voiture en 1928. Solo un sobre en el que el arquitecto bosquejó el coche y añadió la fecha. Sin embargo, Amado ha conseguido rastrear al remitente de la carta, quien le confirmó que la envió en 1960. El arquitecto gallego también descarta que Le Corbusier hubiese diseñado el automóvil y después lo traspapelase, teniendo en cuenta el extremo cuidado con el que archivaba sus trabajos.

Todo parece indicar que Le Corbusier concretó sus ideas para el Voiture en 1935, cuando supo del concurso para vehículos pequeños de la Sociedad de Ingenieros Automovilísticos franceses. El arquitecto no pudo competir por llegar fuera de plazo, pero se le ofreció la posibilidad de incluir su diseño en una publicación que recogería todos los presentados, y que la organización envió a Le Corbusier. Un año después, en 1936, firmó los planes definitivos del prototipo, después de los del Escarabajo y del 2CV. Amado está convencido, «al 90%», de que el suizo refundió en el suyo elementos de otros precedentes. «Le Corbusier era muy bueno en lograr una síntesis de las ideas y tendencias que se estaban produciendo en cada momento. También ocurrió en sus edificios: no era tan original como pretendía», afirma Amado.

No obstante, Le Corbusier se aferró a 1928 como origen del Voiture y ofreció su diseño a numerosos fabricantes, pero el automóvil jamás pasó de ser un prototipo: «Para entonces ya no era tan moderno. De haber sido en 1928, estaríamos hablando de algo diferente». Así, el arquitecto no logró la patente con la que esperaba solucionar su situación financiera de por vida, ya que en aquellos años «era muy solicitado como conferenciante, pero no como arquitecto».

Desde entonces, recreaciones y maquetas ofrecen una idea de cómo habría sido el Voiture, que hasta dispondría de litera para un acompañante. Un automóvil pequeño, urbano, para desplazarse por la ciudad contemporánea, quizá al estilo de los minicoches que han desarrollado algunos fabricantes en los últimos años. Con todo, el sueño de Le Corbusier y otros arquitectos de su tiempo se ha convertido en la pesadilla de los urbanistas de hoy, ya que la relación automóvil-ciudad no fue el idilio que esperaban los partidarios del Movimiento Moderno.

Arquitecto y profesor

Antonio Amado (A Coruña, 1956) es arquitecto y profesor en la escuela de su ciudad natal desde hace 20 años. Ofreció su libro a varios sellos españoles, pero le respondieron que «no encajaba en su línea editorial». The MIT Press le contestó en dos días y finalmente publicaron su trabajo.

Votación
22 votos