Un ganadero huye al monte tras agredir a guardias civiles

El hombre salió de su casa de Vilasantar con una horquilla al ver que los agentes se llevaban las vacas que tenía abandonadas

Las vacas, en un estado famélico y enfermas, campaban a sus anchas por los prados de la zona.
Las vacas, en un estado famélico y enfermas, campaban a sus anchas por los prados de la zona.

Vilasantar / la voz

El ganadero de Vilasantar Manuel Suárez supuestamente intentó agredir ayer con una horquilla de manipular la hierba a los agentes del cuartel de la Guardia Civil de Curtis. No logró alcanzar con el apero de labranza a ningún miembro de la Benemérita, pero sí le causó daños físicos a dos de los guardias debido al cuerpo a cuerpo que mantuvieron. Tras el enfrentamiento, el hombre huyó por los montes de la zona y está siendo buscado por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

El problema no es de ayer. Ya viene de lejos debido al comportamiento de Manuel Suárez con respecto sus vacas, «que las tiene completamente abandonadas en el lugar de Cezar. Ni les da de comer, ni las ordeña, y campan a sus anchas por los prados de otros vecinos e, incluso por las carreteras de la zona siendo un riesgo gravísimo para los conductores y peatones que circulan por la zona», señalaron fuentes próximas a la investigación y vecinos que denunciaron la situación.

Después de varias quejas, la vaquería fue visitada por inspectores del Ayuntamiento y por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), de la Guardia Civil. Su informe fue demoledor: en noviembre del 2015 tenía 112 vacas en una cuadra con capacidad para 24, sin sala de ordeño, los animales sufrían mastitis e incluso los técnicos dijeron que su carne no era apta para el consumo humano debido a la atrofia muscular que presentaban, indicaron los veterinarios. Además, los agentes también levantaron acta del lugar donde dormían las vacas, «sobre un gran volumen de excrementos».

Vacas muertas

Además, los denunciantes indicaron en mayo del 2015 que Manuel Suárez «soltaba las vacas para que campasen a sus anchas por las praderas de los demás, sin prestarle la mayor atención».

Este comportamiento del ganadero puede estar detrás de la muerte de varias de sus reses, «unas 47 vacas muertas entre septiembre del 2014 y agosto del 2015», según los registros de la Consellería de Agricultura.

El ganadero culpó a los vecinos y a la Xunta «de persecución», pero las investigaciones demostraron que las denuncias no eran falsas «y ayer se descubrió toda la verdad, los 50 animales que le quedaban estaban desnutridos, sin ordeñar... muriéndose», indicaron fuentes de la investigación. De hecho, cuando llegaron los equipos de la Xunta para recoger a las vacas, estas vagaban famélicas por los prados de la zona. Ahora solamente queda dar con Manuel Suárez para presentarlo ante un juez.

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