Los patos del parque de Santa Cruz reclaman más atención

Las obras en Luis Seoane disminuyen la afluencia de personas al recinto, aunque el Concello alimenta y mantiene a las aves

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Oleiros / La Voz

«Que a xente quede tranquila, que os patos van seguir nadando e cruzando a rúa sen problemas», decía Ángel García Seoane antes del comienzo de las obras en el parque Luís Seoane, de Santa Cruz. El alcalde de Oleiros cumplió su palabra, y los patos continúan campando a sus anchas por la zona. Sin embargo, la envergadura de unos trabajos que tienen como objetivo dotar a la zona de un tanque de tormentas han obligado a cerrar el parque infantil, lo que reduce al mínimo el espacio disponible para los usuarios.

Como era de esperar, la clausura del espacio ha provocado que menos personas se acerquen al estanque donde viven decenas de patos y aves. Estos, conscientes de su condicionada falta de protagonismo, no dudan en interactuar con los curiosos que se asoman desde la calle Eduardo Blanco Amor. Hay personas que denuncian falta de alimentación de los animales, como una vecina de Lugo que visitaba hace unos días a su hermana en Santa Cruz. «Tuve que darles hasta ocho bolsas de gusanitos para que se calmasen. Y, aún así, las devoraron», asegura. Tal fue la preocupación de esta mujer que llegó a llamar a la Policía Local para informar del estado de los patos.

Pese al alarmismo, el Concello de Oleiros cuenta con un servicio que proporciona alimentos y cuidados a las aves que hay en poblaciones como Mera o Santa Cruz. Desde el gobierno local se asegura que el estado de estos animales es óptimo. También afirman desde el Ayuntamiento que no ha menguado el número de patos, pese a que Lázaro Vázquez, un vecino de Oleiros que frecuenta el parque, sí afirma que «ou escaparon ou levaron moitos». «Ao estar a obra, a xente non ven a velos. Non estou de acordo en como se está a facer isto. Antes había moitos máis parrulos», señala el octogenario, que sospecha que se trata de particulares, que raptan las aves para venderlas o «quedar con elas».

«A zona está algo abandonada. En Mera, os patos están moito mellor», señala este vecino. Son de la misma opinión otras dos mujeres que pasean por la zona del parque que permanece abierta. «Es cierto que está un poco descuidado, pero es que Oleiros tienen muchos jardines y parques para limpiar. Es normal que no den abasto, por muchos operarios que sean», señalan estas vecinas. Son las únicas personas que observan a las aves en ese momento. Conscientes de su presencia, estas tratan de llamar su atención en busca de recompensa en forma de comida. «El pájaro pica siempre», afirma una de las mujeres. Todos creen que las obras pueden «llegar a afectar» a las aves, que luchan por recuperar el protagonismo perdido con los escasos visitantes que tiene el parque en la actualidad.

Prohibido estacionar

Otro de los inconvenientes que acompañan al cierre y las obras en el parque Luís Seoane son las restricciones a la circulación en la calle Santiago Álvarez, que atraviesa las vías Eduardo Blanco Amor y Francisco Comesaña. Hace unos días comenzaba la prohibición de estacionar a ambos lados de la calzada debido a la necesidad de los trabajadores de emplear este espacio.

El propio García Seoane aseguraba al comienzo de unas obras que se han demorado siete meses que «na medida en que sexa posible» el Concello trataría de limitar el corte de la calle a días puntuales, «nos que sexa inevitable». Por el momento, la marcha de los trabajos continúa según lo previsto y en 17 meses -aunque los obreros confían en acortar plazos- el tanque de tormentas de Santa Cruz, presupuestado en casi 4 millones, estará finalizado, y los patos serán, de nuevo, dueños y señores del parque.

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