«Tienes las comodidades de estar en un piso y de vivir en las afueras»

p. santiago, c. a. A CORUÑA / LA VOZ

OLEIROS

Iria Vilas

La presidenta de la Asociación de Empresarias de A Coruña reside en un chalé en Ciudad Jardín desde hace casi diecinueve años

23 jul 2016 . Actualizado a las 08:43 h.

Por las calles de Ciudad Jardín da gusto pasear. También se aparca fácil, y muchos coruñeses lo saben. Pero la inaccesibilidad de las casas (no solo en términos de bolsillo) siguen haciendo de la zona residencial más cara de A Coruña un misterio. A día de hoy son unas cuantas las viviendas en las que cuelga el cartel de «Se vende». El precio mínimo: 600.000 euros por un terreno no muy grande.

«Un precio más que justo y que vale mucho la pena», señala Ana Isabel Ulloa, presidenta de la Asociación de Empresarias de A Coruña y que lleva casi diecinueve años viviendo a segunda línea del estadio de Riazor. Nació en Guitiriz (1969) por casualidad. Sus padres veraneaban allí y un practicante fue el que ayudó a su madre a dar a luz en casa. Estudió en Ferrol y tras vivir un tiempo en Oleiros, su hijo mayor «se puso malito, entonces buscamos un sitio tranquilo, cerca de todo, y donde poder tener despachos, para trabajar desde casa y estar más disponibles».

Y lo encontraron. En Ciudad Jardín les queda todo a mano -el Modelo, la Casa del Agua, el asador Gonzaba, jardines, la Compañía de María o la playa de Riazor- incluso contenedores propios para cada vivienda, y están muy bien comunicados, sobre todo desde que se abrió la tercera ronda. Ana está contenta con sus vecinos, a quienes describe como gente muy tranquila e independiente, pero le extraña que no vivan jugadores del Dépor en la zona. Aunque no es muy fan del fútbol ni le gusta que a veces se arme jaleo en el estadio, define la zona como tranquila. Todas las viviendas cuentan con alarma o incorporan cámaras de vigilancia. No es raro que algunos de los propietarios desarrollen su actividad profesional desde casa, como hacía la empresaria. Pero ella ya no usa las oficinas como tales, disfrutando más si cabe de una casa privilegiada. Desde la planta de arriba tiene vistas hacia la torre de Hércules, las playas del Matadero y el Orzán o Riazor, igual que desde Villa Felisa o Villa Molina, edificios simbólicos de Ciudad Jardín. El chalé de Ana no tiene un nombre particular, pero sí un arquitecto característico: Gago Varela, quien también construyó el Centro Comercial Cuatro Caminos o el Camelias en Vigo.

«No somos pijos. Mi padre era policía, y hemos currado, nadie nos ha regalado nada. Algunas de estas casas eran de familias adineradas que se han venido a menos y ahora se venden», comenta la que también es vicepresidenta de la Asociación de Autónomos de Galicia. Señala que hay menos árboles que antes, pero que aún así respetan el modelo residencial y verde de parcelas con jardín. Las superficies rondan entre los 500 y 700 metros cuadrados y sus precios no bajan de un millón y medio de euros. El jugador Mauro Silva ofreció (tarde) cinco millones de pesetas más al vendedor al que compró Ana, aunque por recordar recuerda mejor y con cariño la primera Mostra de Arte de Unión Fenosa en el 1989, en su etapa de azafata en seminarios y eventos (Mundobasket 86). Desde entonces colecciona pintura, especialmente de autores gallegos. Comenta que aunque «la zona que da al Paseo de los Puentes es muy bonita», uno de sus lugares favoritos de Ciudad Jardín es desde siempre el Playa, «al lado de casa y encima del mar». Nadie sabe si el arquitecto Rodríguez Losada imaginó el barrio residencial así cuando dirigió el proyecto en los años veinte. Pero Ana Ulloa lo tiene muy claro: «Si llego a vender mi casa será para comprarme otra en el mismo barrio».

Mantener la calidad de vida de este «pequeño paraíso» también es caro

Ana Ulloa señala que lo mejor de Ciudad Jardín es su calidad de vida: «Es como un pequeño paraíso, con todas las comodidades de estar en un piso y lo bueno que tiene vivir en las afueras», señala del hecho de contar con una finca en su propio chalé y una terraza donde poder tomar el sol sin preocupaciones. «Pero al ser una zona de paseo, mucha gente viene con los perros y dejan aquí las cacas», comenta de las calles. Cree que Ciudad Jardín necesita algo más de mantenimiento, y como experta en el mundo de las telecomunicaciones menciona lo que afea el cableado a la vista en la barriada. También apunta que mantener las casas es costoso -jardín, piscina, ascensor-, al no vivir en una comunidad de vecinos. El precio del paraíso que la empresaria paga encantada.