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Pequeños que hablan con las manos

Una escuela infantil de Oleiros incorporó este curso la lengua de signos a todas las clases para integrar a una niña sorda y seguirá impartiéndola por su «beneficio para todos»

Oleiros / La Voz, 09 de junio de 2015. Actualizado a las 05:00 h. 17

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La llegada de María, una niña sorda de dos años, a la escuela infantil Abelliñas de Oleiros (A Coruña) fue toda una revolución. Una revolución que se gestó meses antes, cuando el equipo de educadoras asumió el reto de incorporar una lengua más a las tres -gallego, castellano e inglés- que empleaban hasta entonces con los niños, todos ellos de 0 a 3 años; y una revolución, sobre todo, porque transcurridos nueve meses la dirección del centro tiene clarísimo que, haya o no alumnos sordos, la lengua de signos será una más en la escuela. «El beneficio es pleno para todos», asegura la directora del centro, Cristina García Muíño, que vio desde el principio en la iniciativa «una oportunidad de formación».

La experiencia en Abelliñas forma parte de un proyecto de investigación sobre la educación inclusiva y plurilingüe que desarrolla la lingüista y logopeda María Bao, del Grupo de lengua española y lenguas signadas de la Universidad de Vigo, y que tiene sus antecedentes en dos iniciativas similares iniciadas en Vigo y Redondela en el 2011. Bao comenzó a trabajar con María y con su familia cuando sus padres se dieron cuenta de que la niña no iba a recibir de la administración todo el apoyo que necesitaba para su aprendizaje.

Cuando acudieron al centro de Oleiros, por donde ya había pasado su hijo mayor, se encontraron con que Cristina García Muíño estaba dispuesta a convertir la demanda de María en un beneficio para todos. «Eso es lo que tiene que ser la inclusión educativa», explica. En mayo del 2014, la directora y las ocho educadoras de la escuela comenzaron a trabajar con María Bao para aprender lengua de signos y elaborar todo el material didáctico que utilizarían a partir de septiembre. Cuando comenzó el curso todas ellas tenían ya un signo propio y estaban listas para cantar, pintar y enfrentar cualquier actividad didáctica utilizando también las manos.

«Implica un esfuerzo muy importante», asegura la directora, porque toda la formación la reciben fuera de su horario laboral, pero al mismo tiempo asegura que les resulta «divertidísimo» y que su equipo ha asumido el proyecto con entusiasmo. «Inés, la tutora de María, dice que no cree que pueda dar clase ahora sin signar. Es una herramienta muy potente», añade.

Lo que la lengua de signos consigue con los niños desde que son bebés es permitirles comunicarse mejor y reducir la frustración que a veces supone hacerse entender por los adultos cuando su oralidad es limitada. «El niño desde los seis meses tiene voluntad comunicativa», destaca la investigadora María Bao, al tiempo que precisa que biológicamente la capacidad de signar se desarrolla antes que la de hablar.

«También es un éxito en inglés porque utilizan la misma lengua, la lengua de signos española, y les facilita aprenderlo porque si no saben decir algo lo signan y es más fácil», dice García Muíño, que además ha conseguido implicar a los padres, que también han demandado un curso para aprender a signar. La red se extenderá todavía más con ellos porque algunos son profesores en colegios en los que estudiarán muchos alumnos de Abelliñas y seguramente también María, que en la escuela es «una niña más».

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