¿Es lo mismo oír, escuchar y entender?

Oír, escuchar y entender son tres procesos diferentes pero esenciales para la comunicación. La pérdida auditiva impide a las personas que la sufren escuchar lo que les interesa y hace que se pierdan información esencial para la vida. Los audífonos son la solución ideal para poder hacer de nuevo una vida normal

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18/06/2017 04:00 h

¿Cuál es la diferencia entre oír, escuchar y entender? Estos tres procesos forman parte de la comunicación, como explica Jose Caballero Catoira Director del centro Audioprotésico Oídos Digitales de A Coruña.

Oír depende de la condición física de sus oídos. Sus oídos están funcionando las 24 horas del día, incluso cuando dormimos nuestros oídos están oyendo los sonidos de nuestro alrededor: el goteo del agua, el tic tac del reloj, el sonido del tráfico, voces en el trasfondo... pero los oímos sin escucharlos. No obstante, la condición física de nuestros oídos puede cambiar de muchas maneras: todos los sonidos pueden parecer más débiles y otros pueden resultar más fuertes. La forma en que está afectada su audición depende del grado y tipo de daño físico de sus oídos. Por ello, la audición depende del estado físico del oído, y no es algo que usted pueda conectar o desconectar.

Escuchar implica algo más que el buen estado físico de sus oídos. También significa que se esté atento a lo que se está diciendo. Al contrario de la audición, usted puede elegir entre escuchar o no. Si los sonidos que oye no le interesan, o está cansado o nervioso tiende a dejar de escucharlos.

En otras palabras, usted puede tener una audición excelente y no escuchar. Debido a su pérdida auditiva, la tarea de escuchar requiere más concentración y esfuerzo. Al principio de la adaptación a sus nuevos audífonos, el escuchar puede resultarle cansado ya que implica cierto control de su habilidad para concentrarse, y le requiere un mayor esfuerzo de concentración, para lograr que sea capaz de separar los sonidos, aislando los que no son importantes, sonidos sin significado , y concentrándose en los importantes, los sonidos con sentido. Este es un proceso natural que le llevará aproximadamente entre tres y cuatro semanas.

La comprensión, por último, combina el oír y el escuchar y es la aptitud o astucia para alcanzar el entendimiento de lo que nos dicen. Para comprender los mensajes, el cerebro realiza una determinada cantidad de funciones. Primero distingue del mensaje lo que puede ser útil del resto, pudiendo separar entre ruido y palabras. Cuando tenemos una pérdida de audición, esa habilidad la perdemos, pero los audífonos vuelven a darnos sonidos que habíamos perdido y que nos resultan desconocidos, más graves o más agudos. Deberemos volver a oír y aceptarlos antes de llegar a comprenderlos. La práctica, el tiempo y el escuchar esos nuevos sonidos de nuevo nos ayudarán a entender mejor y a desenvolvernos en un mundo pleno de sonidos, a los que nuestro cerebro ya estaba acostumbrado pero que, debido a la falta de audición, teníamos olvidados. Estas carencias acumuladas no se deben a una falta de habilidad inherente en las personas con una deficiencia auditiva, sino a un empobrecido medio inicial originado por la falta de audición.

Depende de la actitud

En consecuencia, se hace evidente que para aprender de nuevo a oír son necesarias ciertas habilidades lingüísticas que las personas con problemas auditivos pueden tener olvidadas, debido a que los sonidos no les llegan con la suficiente información por culpa de la falta de fuerza en las palabras. Acostumbrase a vivir de nuevo rodeado de sonidos conlleva un proceso para aprender a usar los audífonos en cada ambiente, porque no todo el mundo saca el mismo provecho de ellos. Todo depende de la naturaleza y de la gravedad de la pérdida auditiva y también de la motivación individual para el uso de sus nuevos audífonos. En este proceso de adaptación, lo importante es que el paciente nunca deberá estar solo ?como recuerda José Caballero Catoira, director y audioprotesista de Oídos Digitales? y siempre debe estar ayudado por su audioprotesista. La realidad es que todo el mundo oye de una manera diferente, por eso este procedimiento de adaptación a los audífonos debe ser personalizado con la ayuda del audioprotesista por medio de un programa específico variable para cada paciente, que le ayudará a acostumbrarse a vivir de nuevo rodeado de sonidos.

«No tenga prisa ?explica el experto?. Si su pérdida auditiva se ha desarrollado progresivamente a lo largo de un amplio periodo de tiempo, la ausencia de sonido formará ya parte de su vida y su adaptación será más lenta. El hecho de que su objetivo sea o no fácil de alcanzar, dependerá de su audición residual, y también de la fuerza de su deseo de volver a oír, de su voluntad de cambiar sus viejos hábitos de audición por unos nuevos, de su habilidad de enfrentarse a un nuevo reto cuando un obstáculo imprevisto se presente».

Mucha gente que pierde su audición es reacia a admitir su problema aunque esté sufriendo sin razón antes de pedir ayuda. Esto solo invita al nerviosismo y a la tensión para que aún se complique más el problema. ¿Existe alguna ventaja en esperar a que su pérdida sea lo bastante grave como para necesitar un audífono? «Es indudablemente mejor llevar un audífono que estar constantemente pidiéndole a la gente que repita las palabras o que le hablen más fuerte. Recuerde, una pérdida auditiva es más visible que un audífono. De todos modos, si ignoramos la amplificación de los sonidos será más difícil adaptarse a un audífono si luego resulta necesario». Un examen exhaustivo de la audición es el primer paso hacia la solución del problema, pero este examen debe ser realizado por un audiólogo y audioprotesista titulado.

Hacia el final de la adaptación, el resultado es, en términos simples, la vuelta de la persona afectada a una vida normal. Su familia y sus amigos verán que comunicarse con usted es ahora más fácil. Con el tiempo continuará acostumbrándose a usar sus audífonos, aunque haya algunos sonidos que le serán difíciles de distinguir. En esos casos siempre tendrá cerca a su audioprotesista, en el caso de Oídos Digitales, que le informará y asesorará sobre esas ayudas adicionales que le podrán servir de apoyo en gran medida en los momentos más difíciles del proceso de adaptación.

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