Desalojada una vivienda okupa en Eirís con marihuana en su interior

En una segunda casa continúa un hombre que fue arrestado por supuesto maltrato


A Coruña / la voz

Octubre del 2016. Uno de los tres hermanos que frecuenta el adosado -con dos entradas independientes- que sus tíos poseen en Eirís descubre atónito que hay gente viviendo en ambos números. Hasta ayer, ha sido casi medio año de calvario hasta que la vivienda de la izquierda se ha quedado vacía. «Han arrancado los muebles, levantado el parqué y destrozado la cocina y el baño», señala el propietario.

Durante estos meses, los dueños han intentado mediar con los okupas y tratado de llegar a un acuerdo. «Siempre nos decían que se iban a ir en unos días, pero al final no pasaba nada», sostienen. Fueron los vecinos quienes acreditaron durante este tiempo la presencia de personas en las viviendas, que poseían perros, dicen, potencialmente peligrosos.

Pese a que la sentencia -tras un juicio por lo penal celebrado a comienzos de este mes- es inminente, una visita del propietario, que acudió en autobús desde Lugo el pasado viernes, podría haber precipitado los acontecimientos. Al llegar, el hombre se encontró con la casa de la izquierda vacía. Del otro inmueble salió un joven de 23 años de origen latinoamericano. Este aseguró al propietario que abandonaría la casa «en unos días», en cuanto se recuperara de una lesión que le mantenía un brazo escayolado. El dueño de la vivienda confió en la palabra del okupa e, incluso, le entregó las llaves de la casa para que pudiese cerrarla al marcharse. Pero ayer continuaba allí y el inmueble de la izquierda volvía a estar ocupado por una pareja.

El propietario avisó a la policía, que se personó ayer en la zona y procedió a detener a un brasileño por carecer de documentación. Fue entonces, con la casa de nuevo vacía, cuando procedieron a cambiar la cerradura y cerrar la puerta. En el interior encontraron restos de una plantación de marihuana y excrementos de perros. Los maltrechos muebles se encuentran en un sótano que hay en la casa, que es atravesado por una manguera que abastece de agua a las viviendas.

Pese a todo, el hombre que había dado su palabra al dueño continúa en la casa de la derecha, aunque le ha vuelto a reiterar su intención de irse en próximos días, y de común acuerdo.

 

Episodio violento

El domingo, sobre las 12.30 horas, una joven asturiana de 16 años llamó a la puerta de los vecinos asegurando que había recibido una paliza por parte del hombre que continúa en la casa ocupada, que no la dejaba entrar a recoger sus pertenencias. Tras comunicar lo sucedido a la policía, la adolescente llamó a su padre para que acudiese desde Asturias a recogerla. Los agentes, que acudieron hasta el lugar, se llevaron detenido al presunto autor de la paliza y a la chica para que presentase la denuncia en la comisaría, aunque ayer por la mañana el sudamericano ya se encontraba de nuevo en la vivienda de la derecha.

 

Los okupas en A Coruña

 

Unos 60 casos al año

Los tribunales coruñeses reciben al año unas 60 denuncias por ocupación, lo que se traduce en unas cinco al mes. El proceso de desalojo puede ser rápido, quedando libre la vivienda en cuestión de meses, o prolongarse años, como es el caso de la conservera Celta. Por barrios, los más castigados por los okupas son aquellos en los que hay viviendas antiguas o en ruinas, como Eirís -donde al menos hay aún otra casa ocupada-, Monte Alto, los Mallos o la Sagrada Familia. También existe un movimiento okupa organizado, como el que se da en la Comandancia.

El propietario acumula más de 3.000 euros en facturas desde octubre

Uno de los hechos que hacen sospechar al propietario de que existe una plantación de marihuana en el interior de las viviendas son las elevadas facturas que reciben desde el mes de octubre. En total, el propietario, residente en Lugo, lleva acumulados más de 3.000 euros de luz, agua y gas. Los porcentajes mensuales que tiene que abonar van desde los 600 a los 1.000 euros. «Durante el día está la calefacción puesta, las luces encendidas y las ventanas abiertas, por lo que es probable que estén cultivando en el interior», comenta el sobrino del dueño.

Además de los gastos derivados del pago de las distintas facturas, todavía no han contabilizado el propietario el importe al que ascienden los destrozos en la vivienda de la izquierda, en la que «se han arrancado los muebles y levantado el parqué», tal y como comentan el dueño como principales daños.

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