A Coruña más portuguesa

Entre los años 1369 y 1373, la ciudad se mantuvo fiel al rey Fernando I de Portugal

.Fernando I de Portugal
Fernando I de Portugal

A Coruña

«Eu son! Eu son!» Respondió el rey Fernando I de Portugal, espoleando su caballo y acercándose al trote a una multitud que se aproximaba. Había oído las voces que de ella partían y que preguntaban: «Hu vem aquí meu senhor el-rei don Fernando?» No lo conocían, pero lo esperaban.

Eran los vecinos de A Coruña que habían salido a recibirle a las afueras de la villa. Los encabezaba el regidor Xoán Fernández de Andeiro que con sus gritos demandaba saber dónde estaba el rey. Tras conocerse, Andeiro besó la mano de don Fernando, haciendo lo mismo los que le acompañaban. De este modo, los coruñeses lo reconocieron como su rey. Ya lo habían hecho antes otras ciudades del reino de Galicia, como Tui, Santiago, Ourense y Lugo, y del reino de León, como Zamora, Ciudad Rodrigo y Alcántara.

Dibujo de las monedas acuñadas por el monarca luso en A Coruña.
Dibujo de las monedas acuñadas por el monarca luso en A Coruña.

Todo había comenzado el 23 de marzo del año 1369 con el asesinato del rey Pedro I de Castilla a manos de su hermanastro bastardo Enrique II de Trastámara. Los petristas -partidarios de don Pedro- consideraron ilegítimo al nuevo monarca y lo siguieron combatiendo. Conocida la noticia en Portugal, el rey Fernando I se declaró heredero de Castilla y León, por ser descendiente legítimo emparentado con la familia real castellana (era primo de Pedro I y bisnieto como él de Sancho IV de Castilla), y se preparó para iniciar una guerra para conseguir el título.

Según relata el cronista portugués Fernao Lopes, respondiendo a las peticiones de los muchos petristas que aquí había, Fernando I ordenó a sus tropas avanzar hacia Galicia. Por mar envió una escuadra formada por ocho galeras al mando de Nuno Martins de Goes que llegó hasta A Coruña y aseguró el dominio de la costa.

Apoyo de los nobles

Por tierra marchó al frente de su ejército acompañado por numerosos nobles gallegos. Tras pasar la frontera llegaron a Tui, siguiendo después por Ribadavia, Ourense, Lugo, Santiago y A Coruña. En todas partes fue muy bien recibido. Una vez instalado en A Coruña, Fernando I la convirtió en la base de sus operaciones, reforzó sus defensas, aumentó sus vituallas con vino y trigo traído desde Lisboa, y recompensó a sus partidarios con unas curiosas monedas acuñadas aquí que tenían el escudo de Portugal y el nombre de Fernandus rex en una cara y en la otra una torre con las letras CR al lado, símbolo de A Coruña

Al mismo tiempo Enrique II, contando con el apoyo de las compañías de mercenarios franceses de Bertrand Duguesclin, contraatacó rápidamente y en julio asedió Zamora. Temeroso de quedar cercado, Fernando I abandonó A Coruña, marchando en una galera hasta Oporto y dejando la defensa de la ciudad, con cuatrocientos hombres a caballo, en manos de Nuno Freire de Andrade. Enrique II prosiguió sus ataques victoriosos por Portugal, obligando a Fernando I a firmar la paz de Alcoutim en 1371. Al mismo tiempo, en Porto dos Bois, Palas de Rei (Lugo) se libró la batalla decisiva, siendo derrotadas las tropas petristas encabezadas por Fernando de Castro, conde de Lemos. Enrique II salía triunfante y recuperaba el dominio de Galicia.

Aún así los petristas mantuvieron la resistencia en Tui, que fue tomada por la fuerza en 1372, y en A Coruña que sería devuelta por Portugal, después de la paz de Santarem, en marzo de 1373.

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