Derribando los mitos del café en el instituto Paseo das Pontes

El centro quiso «dignificar» la semilla africana a través de reputados baristas

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a coruña / la voz

No tiene por qué resultar amargo -si lo hace es porque algo ha fallado-, ni quitar el sueño por tomarlo a media tarde ni la temperatura ideal para apreciarlo en su plenitud -hasta 900 aromas despliega, dicen- es la que trae la taza recién servida. Todo son equívocos alrededor de esta semilla originaria de Etiopía y el Congo e introducida en Europa por los mercaderes venecianos a principios del siglo XVII. Para deshacer este entuerto y «dignificar el café», dos profesores de Servicios del centro integrado de Formación Profesional Paseo das Pontes, Alberto Pita y Pablo Sobrado, organizaron ayer una jornada monográfica que aspira a tener continuidad con una edición anual, ampliada a profesionales y público externo.

En su estreno, en la galería superior que bordea el patio del instituto, el Coffee Day reunió a reputados baristas (maestros cafeteros) y bartenders (maestros cocteleros) alrededor de un manojo de técnicas que convierten este grano en la segunda bebida más consumida del mundo. Tostado, infusionado a temperatura ambiente, café de filtros, capuchino con osos, cisnes, rosetas, tulipas dibujadas en superficie (latte art), expresos, coctelería, seis mesas con todas las versiones imaginadas y una ausencia de libro: el azúcar. «Un buen capuchino, con un expreso equilibrado de sabor, acidez, cuerpo y aroma, y una crema de leche suave, elaborada a menos de 70° y sin recalentar, como la ponen en muchos sitios, sin amargor, es naturalmente dulce y no necesita azúcar», explicó Pablo Sobrado. Para quienes ni así, un rincón de Pastelería ofreció profiteroles, cañas, piruletas y trufas, también a base de café y allí sin muecas de amargor.

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