El banco subastará el 48 de la avenida de la Marina de Sada

Los vecinos se reunieron ayer para intentar evitar la venta de sus casas

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Los vecinos, que lograron evitar el desalojo, podrían ahora perder la propiedad de sus viviendas. G. Rivas

Los vecinos del número 48 de la avenida de la Marina viven un nuevo sobresalto. Después de resolver temporalmente la obligación de desalojo a causa de unas irregularidades en la construcción del inmueble, ahora acaban de recibir una pésima noticia que podría arrebatarles lo que creían tener en propiedad. El banco que arrastra la deuda del constructor les ha informado esta semana de que sacará el edificio a subasta, por lo que los residentes perderán sus derechos como propietarios.

Además de preocupados, los vecinos se sienten «traicionados», ya que daban por hecho un acuerdo, todavía sin firmar, con la entidad bancaria. La deuda total de 1,9 millones de euros se dividía en 1,1 millones de cuotas y 800.000 euros de intereses. Los propietarios acordaron seguir pagando las cuotas al constructor y dividirse la responsabilidad de los intereses según el coeficiente de superficie. «En la negociación acordamos que el banco se quedaba con cuatro de los 28 pisos del edificio», explicó ayer la presidenta de la comunidad, Belén García Boutureira, quien asegura que todos «daban por hecho que este problema ya estaba aclarado y resuelto». Belén insiste en que en diciembre todo estaba resuelto. «El único problema era el IVA, por eso pensábamos firmar todo antes del cambio de año, pero al final se fue dilatando, nos fueron dando largas y esta semana nos han dicho que van a subastar el edificio», explica Belén.

Cinco años

Los vecinos del 48 de la avenida de la Marina de Sada se reunieron ayer en una gestoría para determinar qué acciones tomar en las próximas fechas. Por su parte, el banco asegura que la subasta es una medida «que ya se había decidido pero que finalmente se descartó». «Va para cinco años que estamos en esta situación y el banco no ha cobrado un duro -indican fuentes de la entidad bancaria-; y si ahora finalmente se va a la subasta es porque dos de los vecinos no quieren sellar el acuerdo». La intención del banco es hacerse con la propiedad del edificio y cobrar directamente la deuda a los vecinos, sin la intermediación del constructor, el deudor de la hipoteca con el banco. «Nuestra intención es que los vecinos sigan en las mismas condiciones».

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