Gran incendio en la conservera Celta

Personal de Servicios Sociales dio apoyo a los afectados

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El humo negro y las intensas llamas ocuparon ayer por la noche una de las esquinas de la ría de O Burgo y ya desde la avenida del Pasaje se percibía el olor a quemado. Una chabola de la conservera Celta quedó completamente calcinada por un descuido a la hora de encender una lumbre. El intenso viento del Nordeste que a esas horas soplaba hizo el resto -había alerta amarilla por rachas de viento-. El fuego se inició pasadas las nueve de la noche de ayer en la parte central del poblado chabolista y las llamas se extendieron rápidamente debido a los materiales altamente inflamables con los que se construyen las chabolas, como madera y plástico. Como consecuencia del fuego, una matrimonio con dos hijas, una de ellas menor de edad, se quedó sin techo y los Servicios Sociales municipales les buscaron un alojamiento.

Las llamas se extendieron de tal forma que los bomberos de A Coruña, que rápidamente se presentaron en el poblado, tuvieron que pedir refuerzos a los efectivos que no estaban de guardia en ese momento. Se concentraron, cuatro dotaciones y dos vehículos ligeros que tenían que salir constantemente a recargar los depósitos.

Mientras tanto, numerosos chabolistas se arremolinaron al pie de la ría para comprobar si avanzaban las llamas. Hasta el lugar también se desplazó la Policía Nacional, Local y el 061, aunque ninguna persona necesitó asistencia médica al cierre de esta edición. El concejal de Servicios Sociales, Miguel Lorenzo, también se acercó hasta la conservera para comprobar el efecto de las llamas y ofrecer la colaboración municipal.

La familia afectada por el incendio no podía contener las lágrimas al ver cómo ardía su chabola y todo lo que tenían dentro: «No pudimos coger nada. Ni siquiera la casa. Se quedó todo dentro», explicó la hija del matrimonio afectado, que aclaró que la causa del incendio había sido un fuego que habían hecho para calentarse: «Estaba con la lumbre y vino el viento y se descontroló todo», dijo visiblemente afectada. Esta joven reconoció también que este tipo de fuegos son habituales en el poblado para soportar las bajas temperaturas que hay por las noches. Con lo que no contaron fue con las rachas de viento fuerte que soplaban en el momento de producirse el incendio.

Esta es la versión ofrecida por la familia de la vivienda que resultó dañada, pero otros residentes achacaban el fuego a un cortocircuito. Sea como fuere, la rapidez y la altura de las llamas no dejó indiferente a los vehículos que pasaban por la avenida del Pasaje. Muchos incluso decidieron detener sus coches para comprobar qué era lo que estaba pasando. Y algunos se imaginaron lo peor al oír los gritos de los chabolistas, cuando se inició el fuego.

Deflagraciones

Los agentes de la Policía Local que se desplazaron hasta la zona confirmaron que incluso se escucharon varias deflagraciones al poco de iniciarse las llamas. Y es que el riesgo de deflagración era más que evidente ya que una hora más tarde de que se hubiese iniciado el fuego, algunos de los residentes todavía procedían a la retirada de bombonas de butano que se hallaban en el interior de las infraviviendas. También los niños seguían saliendo del poblado, tiempo después de haberse iniciado el incendio, aunque hubo orden de desalojo para evitar cualquier percance. Además, las llamas llegaron a alcanzar varios metros de altura y los bomberos explicaron que les iba a llevar bastante tiempo sofocar el incendio debido a la gran cantidad de escombro que se quemó. En este sentido, cifraron en 100.000 litros de agua los empleados anoche.

Finalmente, a partir de la medianoche dejaron volver a los residentes a sus casas, aunque anunciaron que, por precaución, se quedaría un retén en la zona.