Mario Vaquerizo y su grupo, las Nacys Rubias, fueron las grandes estrellas de la gala del Orgullo que se celebró ayer en Méndez Núñez. El marido de Alaska se ha convertido en los últimos meses en una de las figuras más mediáticas del momento, lo que explica que cientos de personas se congregaran en Méndez Núñez para verlo en directo.
El artista, que vive su particular momento de gloria gracias el reality show que protagoniza con su mujer, hizo las delicias de los que allí se acercaron para disfrutar de su cóctel sonoro. Como ellos mismos admiten en sus letras, sus miembros actuaron en riguroso playback y ofrecieron una ración de poses roqueras, actitud provocadora y muchas ganas de divertirse.
Ese fue el plato fuerte de una jornada en la que el colectivo LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) celebra el día en el que reivindican la dignidad y la libertad en la elección de la opción sexual con múltiples actividades. Pero la fiesta empezó mucho antes. A las ocho de la tarde arrancó el tren del orgullo desde el Acuario, con final en los jardines de Méndez Núñez, escenario de los actos principales.
Ahí empezó una de las actividades más llamativas de las programadas: una carrera de tacones/lanzamiento de bolsos. Esta particular competición se desarrolló con buen humor. Todo ello concluiría con la lectura de un manifiesto en el que los organizadores de la jornada recogieron todo el espíritu de su reivindicación.
Acto seguido arrancó la fiesta. Primero, animada a los platos por el DJ Licho. Luego, con el show de La Prohibida. Al cierre de esta edición estaba previsto que actuasen los Dejays Olsens.
Por su parte, el PSOE pidió a Negreira que, además de la fiesta, pida la retirada del recurso a la ley de matrimonios homosexuales.