Un tío paterno fue condenado a un total de 4 años y medio por abusar sexualmente de sus sobrinas. Vivían separadas del padre y tuteladas por la Xunta.
La jueza ve probado que Manuel G.?R. acudió a una fiesta familiar en casa de su hermano y padre de las menores el 16 de agosto del 2010. Al salir, se ofreció a llevar en coche a una de sus dos sobrinas, de 17 años. El conductor se desplazó con ella a la playa de Samil y, «con ánimo libidinoso y aprovechando el vínculo de parentesco que les unía», le hizo tocamientos, la besó y le pidió favores sexuales.
El hombre devolvió a la adolescente a su casa. Luego, salió otra vez en coche y recogió en la parada del autobús a su otra sobrina, de 13 años. Esta se iba a reunir con unas amigas, pero su tío se ofreció a acercarla hasta allí. La sentencia señala que el hombre se aprovechó de su condición de tío carnal para hacer tocamientos y besar a la menor al mismo tiempo que conducía. Cuando llegaron a su destino, el acusado se despidió y nuevamente la agarró, la besó, le hizo tocamientos y le rompió el sujetador.
Pasaron 12 días, y el implicado volvió a actuar. La sobrina mayor estaba en su domicilio familiar en Vigo cuando el acusado, «movido por el mismo ánimo lúbrico», entró en la terraza en la que se encontraba la adolescente e intentó besarla. Esta huyó a la habitación, pero el hombre realizó nuevos tocamientos. Finalmente, ambos esperaron por el padre de ella y la volvió a besar.
La jueza impone al acusado un castigo de dos años de cárcel como autor de un delito de abuso sexual del artículo 181.1 y 4 del Código Penal en relación al artículo 180.1.4 por los tocamientos del primer día.
Como hubo un segundo asalto, la sentencia le impone otros dos años y seis meses de prisión por un delito continuado de abuso sexual del mismo tipo que el anterior. La jueza también establece medidas de protección hacia las menores. Prohíbe al tío durante cinco años comunicarse por cualquier medio y acercarse al domicilio de sus dos sobrinas, ni allí donde estén, a una distancia de 200 metros. El acusado debe pagar en concepto de responsabilidad civil 3.000 euros a cada sobrina.
Las dos sobrinas vivían separadas y tuteladas por la Xunta. Una estaba bajo el amparo de un colegio público de Vigo y la otra vivía en un piso social hasta que, recientemente, cumplió la mayoría de edad.