Imagen:Siempre un libro bajo el brazo. La vocación literaria, a la que dedica parte del escaso tiempo libre que le deja su profesión de fiscal, le vino a Luis Anguita Juega por su previa pasión lectora: «Necesito estar siempre con un libro, ni me planteo la vida sin lectura», resume. Eso sí, si ha de escoger un género, se inclina por «historias humanas, de personajes». Basta leer su novela, «Mi lugar. Mi pequeño sueño», para saber a qué se refiere.

«No sé lo que es aburrirme»

Con su novela de debut todavía caliente, ya tiene lista la segunda


a coruña / la voz

Hombre cercano, accesible y de conversación inabarcable, el fiscal Luis Anguita Juega rompe en cierto modo con los tópicos de opacidad que marcan al mundo jurídico, punto que disculpa por la discreción que requiere su profesión. Coruñés, porque así se afirma -aunque nacido en Madrid hace 50 años-, es de los que cree que todo es mejorable a través del trabajo, y más en la justicia, en cuya administración entró por convencimiento y vocación de servicio público. Algo que compagina con una tardía carrera literaria que comenzó este año con la publicación de Mi lugar. Mi pequeño sueño, su primera novela.

-¿Qué hace un madrileño por estos lares?

-Es algo que tuve claro desde siempre: quería vivir en una ciudad con mar. Y, aunque estuve diez años en San Andrés de Llavaneras, Barcelona, terminé dándome cuenta de que yo no soy catalán, sino gallego, de madre coruñesa, y que había pasado en Mera todos aquellos interminables veranos de mi infancia. Así que me vine aquí hace ya doce años.

-¿Satisfecho con la elección?

-Mucho. Puedo asegurar que hay muy pocas ciudades como esta, con esta calidad humana. Y eso que llegué en mayo de 1999. Me habían dicho que ya no llovía como antes y, en efecto, fue una primavera y un verano estupendos. Pero al llegar el otoño empezó a llover y no paró hasta abril. No se recordaba un año tan lluvioso desde que los meteorólogos tienen referencia. Ahora bien, una vez superada esa prueba iniciática, me declaro totalmente coruñés. Y aquí me quedo a disfrutar el resto de mi vida.

-Antes de seguir, defínase. ¿Es usted un fiscal que escribe o un escritor que tuvo que dedicarse al derecho para comer?

-Yo lo que soy es un idealista, convencido de que siempre se puede mejorar, que ve el mundo del Derecho como una búsqueda de la justicia. Por eso hice las oposiciones, para aplicar las leyes y proteger a las víctimas.

-Y además escribe novelas. ¿Trabaja ya en la segunda?

-Al terminar Mi lugar. Mi pequeño sueño me sentí agotado. Pero han pasado los meses y un día me vino una idea que me ilusionó. Me puse a escribir y... La verdad es que ya está terminada y tiene fecha de publicación.

-¿Podré sonsacarle algo? ¿Fecha, título...?

-La presentaremos en abril del año que viene. Y se titula Siempre habrá un lugar para soñar.

-De nuevo el sueño en el título.

-Sí, pero son historias diferentes. Aunque quien haya leído la primera puede que se lleve más de una sorpresa. Ahora sí que ya no voy a avanzar nada más.

-No le preguntaré por la tercera. Y todo esto compaginado con su trabajo, con las clases que imparte en la facultad de Derecho...

-Y corro once kilómetros diarios y suelo jugar al tenis por las noches, que de día no me da tiempo.

-¿Cuántas horas tienen sus días? Porque con tanta cosa su familia debe echarle de menos.

-¡Qué va! Si soy un tipo muy casero. Simplemente aprovecho el tiempo porque hago lo que me gusta. No sé lo que es aburrirme.

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