La falta de espacio atenaza los archivos municipales de la comarca coruñesa

Oleiros es el único Concello que cuenta con un técnico con dedicación exclusiva. La mayoría se reparte en varios edificios


01/11/2009 02:00 h

La mayoría de los archivos municipales de la comarca están de mudanza o a punto de iniciarla. Los edificios consistoriales se quedan pequeños, algunos se encuentran disgregados en varios inmuebles, y muchos se presentan como un hábitat inhóspito para una colección inacabada de documentos que en muchos casos se encuentran con grandes lagunas históricas por culpa de viejos incendios o inundaciones. Y muchos de ellos están repartidos en varias dependencias.

Recientemente, al archivero de Carral, Rodrigo Bonome, se encontró con legajos mordisqueados por ratones y atacados por la humedad. Pero también se encontró con una carpeta vacía en la que debían guardarse los planos originales del monumento a los Mártires de Carral. Denunciada la desaparición públicamente, los documentos, de 1904, reaparecieron milagrosamente pocos días después.

Pero los documentos extraviados son más frecuentes de lo deseado. El archivo de Betanzos da por perdidos los planos del Pasatiempo, el del lavadero de las Cascas, la casa de los benefactores García Naveira o el del edificio Liceo. «Houbo unha época na que dende aquí se coordinaron ate máis de cincuenta arquivos de toda Galicia agás o de Pontevedra», señala Alfredo Erias, archivero-bibliotecario del centro brigantino que actualmente está en proceso de digitalización. Pese al acentuado valor histórico de la Ciudad de los Caballeros, apenas pueden encontrarse documentos anteriores a 1809, año en que los franceses arrasaron con todo el archivo. «Apoderáronse do pazo do Concello, recén construido, botaron a documentación polas fiestras e fixeron pasar por riba os escuadróns de cabalería», señala Erias.

Residencia definitiva

Sada guarda sus documentos hasta en tres edificios, dos de uso habitual (el Concello y Ayudantía) y uno considerado de residencia «definitiva» en una nave de Fontán. Así lo explica Kiko, uno de los dos trabajadores municipales que dedica algunas horas semanales a ordenar el archivo. «O noso é un labor de gardado, non de arquiveiro», señala. Su compañero Iago comenzó hace años trabajando en ese archivo como labor de prestación social sustitutoria. Recientemente, la nave sadense contó con un proyecto para organizar el archivo de un modo más profesional, pero ante las apreturas presupuestarias el archivo fue la primera víctima. Echar un vistazo a las estanterías de las licencias urbanísticas permite ver el bajón de la construcción en este rincón de As Mariñas.

Pero en Sada, el mayor conocedor del archivo es su ex alcalde Ramón Rodríguez Ares, quien durante más de veinte años escrutó detenidamente buena parte del archivo. En él tuvo que bucear cuando una cubana le pidió información sobre unos posibles familiares en Sada. «Encontré a todos sus tíos en el padrón municipal y luego le puse en contacto con ellos, no me olvido de sus apellidos, eran Garcilaso de la Vega Pena», recuerda.

En Culleredo, el archivo se divide en varias partes. La casa consistorial alberga tres para documentos de los últimos cinco años. En Cambre, los documentos pasarán en el 2011 de la planta alta del ayuntamiento al sótano de la futura Casa da Cultura. Pero la propia comarca coruñesa tiene el modelo a seguir en cuanto a archivos municipales. Oleiros creó su sede en 1992 dotándolo de local y técnicos superiores. Así, mientras la mayoría de los Concellos cuenta con un archivero-bibliotecario, solo Oleiros dispone de una archivera, Beatriz Díaz. «Aquí nunca ha habido un problema de espacio (hubo una ampliación en 1997), está perfectamente organizado y descrito, el archivo atiende tanto a la administración como a los historiadores o a los vecinos», explica. Las fechas van desde 1835 al 2007 y, al contrario que en otros archivos, Oleiros no contempla lagunas de documentación en cuanto a plenos o padrones municipales.

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