Peregrinos de la música

El grupo Canta Compaña cumple tres años de conciertos en Galicia y Polonia, y viajará a Tenerife, Francia y Holanda


«En vez de ser santos, cantamos», ironiza Txemi Jiménez, uno de los componentes de Canta Compaña, en alusión al nombre de esta formación que acaba de cumplir tres años de existencia. «Empezamos los ensayos en el mes de septiembre del 2006», indican desde un grupo que oficialmente se presenta así: «Cantamos todo tipo de repertorio, aínda que nos gusta especialmente a música medieval». También interpretan obras de Julio Domínguez, «que es un compositor muy premiado», y otras de la época del Renacimiento, «por lo que pensamos que las capas negras pegaban muy bien en nuestra indumentaria, aparte de recrear las raíces de esa leyenda gallega».

La coruñesa Julia Cea Cabanelas es la directora de este grupo, que actuó en distintos lugares de Galicia (Ferrol, Covas, Sarria, Betanzos, Pontedeume, Sada o Ponteceso); de España (Burgos, Hondarribia o San Sebastián), y el pasado mes de agosto viajó a Polonia. Tenían previsto actuar en Tenerife, pero no pudieron ir el año pasado; lo harán a finales de este.

Este peregrinaje por escenarios de todo el mundo está acorde con su repertorio, ya que dentro de la música medieval incluyen las Cantigas de Peregrinos de Santa María, de Alfonso X. «La primera parte de la actuación suele ser de música medieval, con estas cantigas, y la segunda es más variada, con temas de países diferentes y distintos idiomas», apunta Txemi Jiménez.

«Las piezas de la segunda parte suelen ser más cortas y más movidas, pero la gente nos dice que les encanta la primera parte», dice Julia Cea, después de explicar que esta formación «no es el típico coro con muchas voces. Nosotros hacemos un tipo de música que no se escucha demasiado y nos parecemos más a un grupo vocal o de cámara».

Distintas procedencias

Aunque la mayor parte de las «16 o 18 personas» que componen Canta Compaña son de A Coruña, Ferrol y Viveiro cuentan con dos voces de Puertollano; por ello, «a veces nos vamos a ensayar a León». La casa de una de las sopranos, en Sada, es el lugar habitual de las pruebas, que también son itinerantes en un grupo que parecen peregrinos de la música, con la que disfrutan y hacen disfrutar.

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