Surfistas coruñeses lograron coronar «La Tóxica» hace 6 años

El grupo gallego reta casi todos los meses a la ola más peligrosa de Galicia, situada en un acantilado de Bens


Ya la conocían por los corcheros (bodyboarders) y el reto era difícil. Pero si lograban encumbrarla ellos, los surfistas también podrían, aunque el nivel de exigencia fuese mucho mayor. Eso fue lo que pensaron Óscar Vales y su amigo, el ecuatoriano Luigi Benincasa, a principios de año del 2003. Precisamente, el primero en meterse fue Luigi, para probar la fuerza de La Tóxica en un día rudo. Apenas logró bajar alguna ola y se llevó algún que otro susto, pero ya habían echado raíces para volver a intentarlo en próximas ocasiones. Fue en la primavera del 2003 cuando el fotógrafo Carlos Álvarez le propuso a Óscar Vales desafiar a esta ola. Vales aceptó. Recuerda este surfista coruñés que las cinco primeras olas fueron complicadas, pero pudo observar que la bajada de La Tóxica era «noble, aunque la adrenalina estaba a la orden del día, más por respeto que por otra cosa», comenta. Y a la sexta fue la vencida: «La bajé sin problema y cuando estaba girando en el botton de la ola [abajo], se formó un pliegue y me quedé seco, con lo que me cogió el labio de la ola y me machacó», explica el surfista, después de reconocer que a partir de ese día se abrió la veda. Y decidieron formar equipo. Se juntaron un grupo de amigos, entre los que estaban el coruñés Pablo Montero o el ferrolano Luis Rodríguez, para desafiar una decena de veces al año la ola.

Vales comenta que durante años quisieron que «esta perla» no la conociese mucha gente, a pesar de las insistencias de varias revistas de surf por hacer reportajes sobre slabs, olas de acantilado de alto riesgo: «De todas formas, no digo que en un futuro esta ola esté masificada cuando valoremos lo que tenemos a cinco minutos de casa», afirma. Ese es precisamente el reto de este surfista. Lograr que los gallegos aprecien las olas de la provincia: «El surfing en Galicia va despacio, como todo. Y es por ello que sigue siendo un paraíso. Cada vez que salgo a surfear por el mundo me doy cuenta de lo que tenemos», explica Vales. Para este surfista coruñés, las olas de aquí no tienen nada que envidiar a las de la costa de California o Australia, «con una enorme diferencia, las masificaciones de las playas. He estado en California con 270 personas y solo pude coger tres olas en dos horas o en Australia y tener que ver el mar desde las rocas porque no entraba más gente en el pico», apunta.

Es por ello que lo de Galicia para Vales no tiene precio: «Llegar a casa y surfear solo en playas paradisíacas es algo que no existe en otro lugar del mundo», sentencia. Como tampoco existe, en ninguna parte, una ola con aires contaminados.

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