Y el rock conquistó al fin Riazor

The Hives hicieron vibrar con sus guitarras a un público con muchas ganas de saltar


16/08/2009 02:00 h

Al fin llegó el rock a Riazor, el que da nombre al certamen Noroeste Pop Rock, que fue objeto de la polémica los días previos a su inicio y que hacía esperar con los dientes a largos a los amantes del estilo musical de ritmo más marcado.

Muchos de los asistentes aguardaban el espectáculo como una jornada roquera que se veía reducida a unas cuantas horas, en lugar de a las más de diez que demandaban para este estilo musical en el festival. El punk melódico era el telonero. No way out, un grupo catalán con nombre inglés, entraba con guitarreo y letras pegadizas a calmar el apetito de los escasos aunque fervientes roqueros que se agolpaban a los pies del escenario. Entre el público no estaba el concejal de Fiestas, Carlos González-Garcés responsable del cartel de este año, y que anoche actuaba de pregonero en las fiestas de Cambre, y apenas dos mil recibieron en el arenal al grupo en lo que pintaba como el primer pinchazo de los conciertos gratuitos en Riazor.

Aunque la recepción corrió a cargo de los más fieles, poco a poco fueron sumándose más espectadores, a la espera de la llegada del plato fuerte de la noche. Los catalanes le echaron ganas y se esforzaron por meter al público en sus coreografías e incluso recurrieron al éxito de Rihanna, Umbrella. Las chicas comenzaban a soltarse la melena y los chicos a imitar tocar una guitarra eléctrica para recibir a The Hives como auténticos fans.

Con 25 minutos de retraso sobre lo previsto, a las 23.40, una enloquecida salida a escena quitaba el hipo y presentaba al grupo sueco. Empezaba la diversión. La playa se convirtió en un garaje para hacer sitio al sonido más característico de la banda con más decibelios de esta edición del Noroeste Pop Rock. Su peculiar estética, con cierto aire mod, se subió también al escenario de Riazor. Con monos blancos, rascaron con fuerza los éxitos de su ya consolidada discografía y promocionaron su último disco, The Black and White. El delirio comenzó con el tercer tema Main Offender. Había 15.000 personas en la playa, según la organización, aunque luego la cifra subió a 20.000.

The Hives, que han bebido de grandes como los Rolling o Los Ramones, ensordecieron a la legión sedienta de rock y su cantante epató con el público hablando un peculiar castellano. «¿Qué tal A Coruña? Hoy vais a escuchar el mejor rock del mundo y hacer rock en A Coruña es muy difícil porque el público es muy experto», señaló Pelle Almqvist, alias Howlin (aullido), en lo que parecía ser un guiño a la polémica. El resto, hasta la una, fue todo guitarreo. Al final, buen sabor de boca, pero la sensación en gran parte del público de que el Noroeste Pop Rock solo duró una jornada.

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