La jueza que instruye la causa del Liceo citará a los propietarios del centro en calidad de testigos


26/05/2009 02:00 h

La jueza que instruye el caso de la muerte de un menor en la piscina del colegio Liceo La Paz ha citado a declarar, en calidad de testigos, a los dos propietarios del centro, según informó el abogado de los padres del niño que falleció en la piscina del centro, José Luis Gutiérrez Aranguren, que estimaba que deberían citarse como imputados. Este abogado matizó que esta calificación se realiza «sin perjuicio de que más adelante pueda cambiar la situación» jurídica de ambos.

Indicó que todavía no existe una fecha para que ambos directores declaren y especificó que, por el momento, como responsables del centro, solo lo habían hecho, a principios de este mes, el director técnico y el jefe de estudios del Liceo.

Por otra parte, el representantes legal de los padres del pequeño apuntó que ha solicitado nuevas diligencias, tras haberse recibido el informe desde la Inspección de Educación, que a su entender, resulta poco esclarecedor, ya que solo recoge el informe que le remitió el propio centro escolar y el reglamento genérico sobre este tipo de instalaciones deportivas. Asimismo, Gutiérrez Aranguren cuestionó que la entrega del mismo tardara alrededor de mes y medio cuando el contenido no apunta nada nuevo.

Medición de la piscina

Por otra parte, este letrado indicó que ha solicitado que la Policía Local mida la piscina donde fue hallado muerto el niño de cuatro años, ya que los metros de lámina de agua condicionan el número de socorristas que deben atender este tipo de instalaciones.

Con este tipo de datos, la familia del fallecido quiere esclarecer si se cumplieron las medidas de seguridad por parte del centro escolar. La dirección del Liceo informó de que aquel día había tres monitores, sin embargo, otros testigos matizan que uno de ellos no era responsable del grupo de escolares entre los que estaba el fallecido.

El 30 de marzo murió, tras una clase de natación, el niño de cuatro años Diego Novo Anido, cuyo cuerpo fue localizado sin vida y sin los manguitos que utilizaba durante la clase en el vaso de la piscina del centro. Para la familia del pequeño y para su letrado existió «negligencia» por parte del colegio, después de conocerse las declaraciones del médico del 061 que intentó reanimar al menor sin éxito, ya que fue hallado en «parada cardiovascular».

El doctor declaró, en el Juzgado de Instrucción número 3, el pasado 6 de abril, que por las características que presentaba el niño se asume que «no había estado ni un minuto ni dos bajo el agua, sino mucho más tiempo», lo que contradecía las declaraciones realizadas, tras el trágico suceso, por el jefe de estudios del centro, que había considerado que Diego Novo había estado poco tiempo sumergido. Según sus declaraciones, el niño pasó más de diez minutos en la piscina, lo que imposibilitó que reaccionase a las medidas de reanimación

La versión mantenida por los responsables del centro escolar situado en Matogrande es que el pequeño salió con sus compañeros del vaso, se sacó las protecciones y que entró en los vestuarios, pero que después se perdió de la vista de los monitores y cuando lo echaron en falta lo descubrieron ya en la piscina. La familia considera que realmente se le echó en falta cuando el resto de niños estaban cambiándose y solo quedaba su mochila.

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