Imagen:El divulgativo coloquio tuvo lugar anoche en la Domus

La primavera la sangre altera, a unos más que a otros


La pregunta era: «La primavera, ¿la sangre altera?». Y un hecho dio una primera respuesta: el escritor Xavier Seoane, uno de los ponentes invitados ayer al ciclo de los museos científicos coruñeses Lunes con ciencia no pudo asistir a causa de una alergia. Lo recordó, como una anécdota, Pablo Portabales al inicio de un ameno y divulgativo coloquio sobre el cambio de estación que tuvo lugar en la Domus. El público que llenó el salón de actos fue escuchando como el psicoanalista y psicólogo clínico, Manuel Fernández Blanco, hablaba de la obra de teatro «O despertar da primavera escrita por Franklin Wedekind en 1891» que cuenta el inicio en la sexualidad de una pareja de adolescentes, una historia en la que «o sexo e a morte están moi presentes». De todos modos, Blanco aseguró que no son solo los adolescentes los afectados por el cambio estacional: «Desde que ser feliz é unha obriga, en primavera, co bo tempo, aumentaron as depresións; a falta de goce é algo imperdoable».

El escritor Xulio López Valcárcel, que sustituyó a Xavier Seoane, habló de una obra musical, La primavera, de Vivaldi, de un cuadro con el mismo título, el pintado por Boticcelli, y de varios textos literarios, desde el Cantar de los Cantares hasta un soneto de Shakespeare o el clásico de Machado: «La primavera ha venido, nadie sabe como ha sido».

El poeta reconoció que esta época no le inspira más que otras del año, mientras Pedro Galán, doctor en ciencias biológicas, analizó el cambio primero desde la repercusión geográfica del mismo y luego afirmando: «El fenómeno más importante de todo ser vivo es el sexo y la mayor parte de los animales se aparean en primavera». De todos modos matizó que para otros animales «como es el caso de los ciervos, la sangre también se altera en otoño» e indicó que el reloj biológico más fiable es la duración de la luz del día.

Luz también fue destacada por Borja Tosar, de la agrupación astronómica Io, al apuntar: «Esto nos influye a todos porque pasas de vivir de noche a tener mucha luz solar». Apuntó que, si bien muchas veces la gente piensa lo contrario, solo hay dos dias al año que en los que el sol «sale justo por el este y se pone por el oeste: al comenzar la primavera y al comenzar el otoño».

Antonio Parra, de la sección de alergología del hospital Abente y Lago, agradeció a Tino Fraga, el director de los museos científicos, la invitación a participar y explicó en qué consisten las alergias: «Es una respuesta exagerada de mi cuerpo contra ciertas sustancias que en general están en el ambiente». También dijo que los ácaros del polvo es la principal causa de alergia. Y al final parecía claro que la primavera la sangre altera, a unos más que a otros.

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