Cantante, filóloga, asistente social, profesora de baile...


«Eres una bomba». Le espetó Santiago Auserón , mítico líder de Radio Futura, nada más bajar del escenario. María Xosé Silvar Fernández , de la segunda fase del polígono de Elviña, acababa de cantar en el certamen A Coruña son un tema con ritmo cubano titulado Canto aquí, canto na Habana, que ella misma compuso y que habitualmente interpreta con sus compañeros del grupo Chámalle Xis. «Facemos a música que nos peta, por iso chamámonos así», explica esta joven de 25 años que derrocha vitalidad y simpatía. «Que un profesional do nivel de Auserón diga que vales te fai pensar un pouco sobre o futuro, pero este mundo musical penso que é moi complicado», reflexiona. Habla sin parar y tengo la sensación de que el hombre que popularizó la Escuela de calor se quedó corto con lo de bomba. Y es que la cantante, también a veces guitarrista y percusionista de su grupo, es licenciada en Filoloxía Galega por la Universidad coruñesa, está a punto de obtener una segunda licenciatura en Antropología Social y Cultural y prepara el doctorado en Lingüística «porque gústame a filosofía da linguaxe», precisa. Polifacética. Tiene tiempo para todo. Da clases de pandereta y baile todos los días de la semana en diferentes lugares de la ciudad y es presidenta, desde hace 5 años, de Arestora, una asociación que fundó junto con unas amigas y que se dedica a enseñar música y baile tradicional a niños y adultos. La bomba Silvar todavía hace más cosas. Participa en el programa del Ayuntamiento vinculado a la nueva Ley de Dependencia, Xantar na casa . Ayer, cuando hablé con ella, iba en una furgoneta camino del domicilio de un anciano para darle la comida. «Para moita xente maior, a única persoa que ven no día son eu. Son como se fosen meus avós», comenta, siempre sonriente. Cantante, compositora, profesora, asistente social, opositora a maestra de secundaria, estudiante, amiga de sus amigos... Me pide que ponga los nombres de Daniel Sanmartín , Miguel Piñón y Aarón Ulloa , sus compañeros de banda, y me apunta otra de sus múltiples facetas vitales. «Vou dar clase de pandeireta ás Encrobas, ás mulleres que agora teñen 80 anos e que no seu día puxéronse diante da Garda Civil», recuerda. Es la bomba.

Es la segunda vez en poco tiempo que Adolfo Domínguez se deja ver por la ciudad. «Vine a inaugurar la tienda del centro comercial de Elviña y ahora la del centro de ocio, que me hace una ilusión especial porque se ve el mar», me comenta el diseñador y empresario ourensano poco antes de la inauguración. La verdad es que llama la atención hablar con un hombre que es una marca. «Cuando eres más joven te seduce ver tu nombre en una tienda, pero ahora ya lo ves con otra perspectiva», apunta. El nuevo espacio, de más de 500 metros cuadrados de superficie, alberga las distintas colecciones de la firma.

Pero no por una fiesta de inauguración sino porque se convirtió durante unas horas en un plató. Ahí tienen al protagonista de la serie de Voz Audiovisual Padre Casares en el establecimiento Dbebes, de la betanceira Rúa do Rollo. «De maravilla. Cuando quieran nos volvemos a transformar en plató», comenta la propietaria, Tamara Barallobre, que se confiesa seguidora de la serie «desde el primer capítulo».

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