La eterna juventud está en los telómeros

Lo antiaging triunfa en clínicas médicas y estéticas, entre una población cada vez más longeva que quiere menos arrugas y más salud. El márketing «antiaging» hace caja vendiendo promesas. Pero el fin de la vejez se acerca y la ciencia acelera su plan contra el envejecimiento.

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15/05/2016 05:00 h

Empecemos por una verdad verdadera. Y es que aún no existe la píldora de la eterna juventud, ni ningún fármaco ni tratamiento capaz de acabar con los males mayores de la senescencia. Pero los científicos versados en el estudio de los mecanismos biológicos del envejecimiento y la longevidad tienen en marcha investigaciones punteras para acabar con él como si de un germen o una enfermedad se tratara. El cáncer, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y las neurodegenerativas como el párkinson y el alzhéimer, sin cura definitiva y asociadas a la edad, podrían terminar también cuando pongamos fin al envejecimiento. Como lo oyen. Dicen que envejecer no nos toca y podríamos llegar a los 122 años, o más, porque no existe una ley en la física que impida que el proceso de envejecimiento se pueda revertir y curar, y no hay genes terminator que nos obliguen a envejecer sino genes que nos mantienen jóvenes pero dejan de funcionar después de la edad reproductiva.

 «El envejecimiento no es nada programado, con lo cual cabe la posibilidad de distender el período de juventud y, con ello, retrasar las enfermedades vinculadas. Como el cáncer, una enfermedad rara si aparece a los 20 ó 30 años porque solo empieza a ser frecuente cuando ya ha ocurrido este proceso de decaimiento de nuestras célula», explica María Blasco, directora del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) que junto a la periodista Mónica Salomone ha escrito Morir joven a los 140 (Ed. Paidós), con los hallazgos más recientes.

María afirma que, antes de perdernos en fatuos remedios antiaging ajenos a la ciencia, lo único que sí asegura la salud y la prevención del envejecimiento es un buen estilo de vida, «casi más importante que los genes». Dormir y comer bien, el ejercicio regular, alejar el estrés y ser felices conservan los telómeros más largos. Pero a más estrés, mantenido o producido por enfermedades, y los malos hábitos, los acortan. «Pero ahora podemos medir el efecto de nuestros hábitos con el análisis de telómeros», explica María. Situados en los extremos de los cromosomas, los telómeros se van acortando en cada división celular, por eso este útil biomarcador que facilitan las clínicas antienvejeciento nos permite contabilizar la extensión de nuestros telómeros para ver el estado de nuestra edad biológica y los riesgos asociados a nuestra salud.

La buena noticia es que este acortamiento puede revertirse. Lo confirma Life Length, la empresa que comercializa este test den España, que recomienda hacerlo anualmente durante cinco años consecutivos para comprobar con garantías la velocidad de envejecimiento. Los cambios, visibles al año, pueden serlo también a los seis meses si hemos virado radicalmente nuestros hábitos, explica María Giménez-Cuenca, experta en el coaching antiaging en España.

 «Hoy en día podemos revertir nuestra edad biológica hasta 20 años por debajo de la cronológica si interaccionamos también con las terapias cuerpo-mente. Y no estamos vendiendo humo. Si te haces una analítica de telómeros cuando empiezas el coaching antiaging, a los 6 meses, cuando lo terminas, tus marcadores biológicos habrán revertido si has hecho bien el trabajo». Este coaching novedoso lo siguen «personas que están bien pero quieren rejuvenecer o aprender un estilo de vida que les permita llegar a longevos con plenas facultades», comenta esta psicóloga adscrita a la SEMAL (Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad), que defiende una medicina basada en la prevención, control de la nutrición, del estrés, la suplementación nutricional y los estudios genéticos, algo que omite la medicina convencional.

 «De entrada, a nivel celular nosotros medimos: longitud de telómeros, estado inflamatorio y estado oxidativo. También vigilamos la vitamina D, la microbiota, los niveles hormonales, el marcador de la homocisteína, para predecir el riesgo de accidente cardiovascular, y el PCR ultrasensible para la inflamación», cuenta el doctor Ángel Durántez, director de la clínica Neolife dedicada a la medicina preventiva bajo el enfoque de la Age Management Medicine. «Si empiezas a medir tu nivel de progesterona, porcentaje de grasa, densidad ósea, músculos, fuerza, capacidad cardiovascular, y frenas el acortamiento de telómeros con actuaciones muy intensas frente a la inflamación y oxidación celular, vivirás más joven y funcional», asegura. Advierten estos especialistas, algunos ligados a clínicas de cirugía estética, contra las falsedades del prostituido término antiaging. «Ahora todo es antiaging como antes todo era light, pero se venden hasta complementos no testados», alerta el Dr. José Serres, presidente de SEMAL.

 Pero, si ahora solo estamos en la pista, la verdadera medicina antiaging del futuro es la terapia regenerativa de órganos y tejidos con células madre, la terapia génica -en la que María Blasco lidera el uso de la enzima telomerasa- y la nanorobótica, que sí permitirá alargar la vida y viviendo muy bien. Aunque el complemento de la telomerasa TA 65 es la estrella del mercado antiaging por haber demostrado que reduce la cantidad de telómeros acortados, la directora del CNIO explicó a OK que este «es un activador de la telomerasa poco potente» que no sustituye a la terapia génica con dosis mayores que usan en su experimentos. Sí se sabe que funciona la restricción calórica -distanciando la ingesta de alimentos- tan eficaz como el ayuno intermitente, citan en el libro».

 Lo único que hoy día está en ensayo en EEUU es la metformina, un fármaco contra la diabetes que podría retrasar enfermedades relacionadas con el envejecimiento, mientras los ojos también están puestos en la aspirina, la acarbosa, la rapanicina... Otro factor regenerador en auge es la oxitocina, la hormona del amor, que también podría prolongar la juventud. ¿Lo veremos?

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