El precedente del Numancia, aval para Paco Herrera

Salvó a los sorianos la única vez que estuvo en descenso

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La situación de dirigir a un equipo en puestos de descenso no es nueva para Paco Hererra. Pero hay que remontarse hasta la temporada 97/98 para encontrar el único precedente -exceptuando las ocasiones en que lo vivió con Mérida y Poli Ejido en jornadas iniciales-: el técnico del Celta relevaba a Antonio Gómez en la jornada 29 al frente de un Numancia que militaba en Segunda y estaba en el precipicio. El equipo estuvo en descenso hasta la jornada 35 y ya no volvió, salvando finalmente la categoría.

«Acabábamos de ascender y las cosas no iban bien. En febrero vino Paco y supo hacer que el equipo recuperase la confianza perdida», recuerda Jorge Barbarín, miembro de aquella plantilla. Aunque la salvación no llegó hasta el último momento y «se sufrió hasta el final», el futbolista destaca que «a base de intentar jugar y tratar bien al balón, se fueron sumando los puntos necesarios».

Explica que Herrera mantuvo su idea del fútbol a pesar de que las circunstancias no invitasen a ello, punto en el que coincide su compañero Pepo Gallardo, delantero de aquel equipo. «En estas situaciones priman los resultados y sufres la presión constante de tener que mirar la clasificación. Los jugadores se agarrotan y no se atreven a hacer cosas que sí intentarían en una posición menos comprometida. Pero Herrera no se dejó influenciar por eso, siguió apostando por el buen fútbol y dando confianza a los jugadores para que sí nos atreviéramos», cuenta.

Ambos están de acuerdo en que el papel del técnico resultó fundamental para que el desenlace de aquella temporada fuese el que perseguían. «Es una persona que se preocupa por conocer muy bien a los jugadores con los que trabaja y sabe cómo motivarlos en cada momento», asegura Barbarín. Gallardo, por su parte, recuerda cómo el técnico nunca fue discutido ni dentro ni fuera del vestuario en las seis jornadas que tardaron en salir del pozo. «Nunca hubo división y eso fue importante, todos sabíamos que era la mejor opción para conseguir nuestro objetivo», señala.

Esta última idea la extrapolan ambos al momento actual del Celta. «Un cambio de entrenador raramente funciona cuando los equipos están abajo. Además, hablamos de hace quince años, y Paco ha acumulado en este tiempo una experiencia que lo capacita todavía más para sacar adelante este reto», dice Barbarín.

Además, incide en que la celebración del ascenso del Celta, conseguido «tras cinco años lejos de la máxima categoría», no queda tan lejos. «El equipo pasó momentos muy difíciles y fue él quien consiguió devolverlo a Primera. Es el que mejor conoce el club en estos momentos y la persona más adecuada. Conociendo a Paco y su trayectoria, no tengo dudas de que lo va a sacar adelante», apunta.

Para Gallardo, «Paco está más que capacitado» para continuar al frente del equipo. «Cuando no llegan resultados y los demás suman, es normal ponerse nerviosos, pero queda tiempo por delante», señala. Barbarín añade que focalizar la atención en el entrenador es un error porque «está claro que el Celta es uno de los equipos con menor presupuesto y está llamado a sufrir. La mejor opción para contrarrestarlo, aunque no sume en sí mismo, es jugar bien», concluye.

Herrera solo vivió una situación anterior similar a la actual. M. MORALEJO