¿Dónde está Santa Eulalia de Bóveda?


24/03/2009 02:00 h

«Pues Bóveda solo me sonaba a un municipio camino de Monforte», decían en la Asociación de Mulleres de San Cibrao, que visitó el edificio tardorromano que se encuentra a 14 kilómetros de Lugo. Un templo único en el Occidente europeo, con una pequeña piscina en el centro, bóveda de cañón e importantes frescos, y que mantiene el enigma de si era un lugar de baños romanos, un ninfeo o un templo dedicado a Prisciliano.

Pero muchos gallegos aún desconocen el lugar, ni han visto el espectacular mosaico paisajístico de sus alrededores. Como también que en el Miño hay islas de hasta cinco kilómetros cuadrados, además de pozos de más de 50 metros de profundidad, que en O Courel aún crecen plantas carnívoras o que en Monterroso está la mayor plantación de frambuesas de Europa. Para sacar al Lugo más cercano de su anonimato, la Diputación lanzó en septiembre un programa de visitas Km0 por el que ya han pasado más de 4.000 personas. Se trata también de abrir a las visitas instituciones como el pazo de San Marcos. «Hai sitios aos que, se non te traen así, probablemente non vaias velos, e meréceno máis ca outros sitios lonxanos», dice Antonia Mon, secretaria de la asociación mariñana de mujeres que visitó Santa Eulalia. «Estou casada cun lugués e temos vido de viños polo centro, pero nunca entrara no Centro de Interpretación da Muralla, e así coñecino».

Ochenta y ocho rutas

La ruta que eligieron, una de las 88 posibles y que siempre tienen un toque medioambiental con diferente grado de dificultad, incluía también la catedral y el Centro de Artesanía e Deseño, además de una recepción de cortesía en San Marcos y una comida junto al Miño. Todo es gratis (transporte, seguro y material divulgativo).

Las visitas a los eucaliptos de Chavín se completan con una gira a las casas de indianos; Mondoñedo, con las Covas del Rei Cintolo, el abrigo paleolítico del Prado do Inferno (Muras) con el parque eólico de Sotavento, las bodegas, viñedos, miradores y el Románico de la Ribeira Sacra con las rutas en catamaranes.

«La gente de la costa quiere conocer la montaña o la Ribeira Sacra y al revés, y la gente del sur quiere acercarse al mar», dice Rebeca González, una de las auxiliares que atienden a los grupos. «Generalmente no se nos pierde nadie -precisa-, a menos que se quieran perder. Suele pasarnos en la zona de Viveiro, y con algunos hombres que se despistan un rato del grupo para tomarse por ahí un café». En los grupos predomina la gente de hasta 18 años y a partir de 40, y quien pertenece a varias asociaciones podría picar de varias rutas. El objetivo es promocionar la provincia, el comercio interior y futuros viajes de fin de semana. Diputaciones de Cataluña y Andalucía ya se han interesado por la fórmula.

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