La población cae en la Costa da Morte, pero los PXOM prevén miles de viviendas en 16 años

Mientras la Xunta exige medidas urbanísticas correctoras, los concellos solo piensan en clave de ladrillo

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Carballo, Cee / La voz

La población de la Costa da Morte ha caído en picado en los últimos años. Solo en el último ejercicio fueron mil habitantes (112.541 es el censo). Son 14.000 menos que en el 2006. Las claves de estos datos es un saldo vegetativo negativo y una creciente emigración, acentuada sobre todo a partir del 2008, cuando estalló de lleno la crisis económica.

Nueve años después y con un censo demográfico a la baja, la mayor parte de los concellos de la Costa da Morte continúan pensando en clave de ladrillo y eso se refleja en una clara apuesta por unos planes urbanísticos que prevén miles de viviendas.

¿Cuántos concellos de la Costa da Morte se rigen por un plan xeral?

Nueve en total: Carballo, A Laracha, Cabana, Coristanco, Muxía, Camariñas, Ponteceso, Zas y Laxe.

¿Por qué los concellos apuestan por las construcciones masivas?

En la mayoría de los casos, por cuestiones de índole electoral. En muy pocos casos, por no decir ninguno, se sustenta desde el punto de vista demográfico un crecimiento del parque residencial.

¿Cuáles son los casos más llamativos?

Carballo, cuyo censo de población crece de forma muy tenue desde hace años, prevé 12.000 nuevas viviendas en los próximos 16 años. Coristanco, que perdió el 30 % de sus residentes en los últimos veinte años, espera que se levanten 3.556 nuevos inmuebles. Cabana, que tiene 1.600 vecinos menos que hace diez años, tiene como objetivo incrementar en 1.860 casas su actual censo residencial. Ponteceso perdió casi dos mil vecinos desde el 1996, pero eso no fue óbice para que el equipo redactor se mostrase optimista en todo momento: 2.653 nuevos inmuebles hasta el 2031. De ellos, 1.337, en zona urbana; otros 1.253, en suelo rural; y otros 63, en suelo con la calificación de urbanizable.

¿Qué dice la Xunta al respecto?

En todos los casos analizados hasta la fecha, en Medio Ambiente tienen muy claro que el futuro desarrollo urbanístico de la Costa da Morte pasa por consolidar lo que ya hay, no incrementar más de lo necesario el parque residencial, fijar servicios públicos, aumentar las zonas verdes, rescatar y documentar el patrimonio etnográfico y, sobre todo, y muy importante, buscar alguna fórmula para legalizar aquellas construcciones fuera de ordenación que puedan ser salvadas de la piqueta. Es el caso del plan xeral de ordenación municipal de Malpica, que se encuentra en fase de evaluación ambiental. La Administración autonómica ha dejado claro al equipo redactor que el futuro desarrollo urbanístico pasa, de forma inexorable, por «consolidar los cascos urbanos de Malpica y Buño» y la fachada marítima portuaria, reduciendo las alturas de las futuras viviendas. Lo mismo sucede con el documento urbanístico de Cabana. Medio Ambiente considera que no se justifica esa previsión tan optimista de 1.860 nuevas viviendas que plantea el equipo redactor y apuesta por consolidar los servicios públicos y la red interna de carreteras.

Los municipios rezagados

Cee. El plan general está redactado casi en su totalidad desde hace ya tres gobiernos. Siguen sin abordarse de frente los principales escollos como el campo de golf y la Sicar. Además, ahora el Concello busca una nueva empresa redactora, después de que la anterior renunciase y trata de que la Xunta le mantenga la subvención.

Cerceda. El Concello se rige por normas subsidiarias de 1996 y tampoco parece que tenga excesiva prisa por obtener un nuevo plan. El alcalde, José García Liñares, acusó a la consultora de no llevar a cabo apenas gestiones desde el 2012.

Corcubión. El intento del anterior alcalde antes de las elecciones no obtuvo el apoyo de la oposición, con lo que, básicamente, falta acuerdo político. Queda pendiente por ver si la Xunta renueva la subvención perdida.

Dumbría. Justo antes de la entrada en vigor de la nueva Lei do Solo (abril del 2016) el gobierno municipal envió el documento a la Xunta en el que es ya su tercer intento para lograr su aprobación. Entre tanto, ha delimitado muchos núcleos rurales.

Fisterra. También apuró los plazos en estos últimos meses para salvar viviendas ilegales y evitar el pago de indemnizaciones millonarias. Los recortes respecto a las pretensiones iniciales han levantado ampollas.

Malpica. El Concello sigue con los trámites que llevan años de retraso y, además, presentan importantes dificultades por la situación propia del municipio que, de momento, se rige por las normas subsidiarias de 1996.

Vimianzo. Tiene en marcha dos modificaciones puntuales de las normas subsidiarias, una muy avanzada y otra en fase de redacción. El plan cuenta con una subvención del 2005 y un contrato de redacción paralizado. El gobierno aspira a que la Xunta de Galicia le conceda financiación para abordarlo.

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