La familia del francés perdido en Fisterra encontró su mochila

Los parientes están indignados por la falta de medios de búsqueda

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El jueves por la noche, 40 días después desde el momento en el que navegante francés Jean-Marc Grollier fue visto por última vez en Fisterra, sus propios familiares llegados desde el país galo localizaron en la cala de Talón, cerca de Langosteira, una mochila de color azul que pertenece al desaparecido. La bolsa, que estaba abierta, no contenía más que arena, por lo que, aunque ya fue entregada a las fuerzas de seguridad, servirá de poca ayuda en el intento por esclarecer qué le ocurrió a Jean- Marc. Lo que sí refuerza es la hipótesis de que el hombre, de 45 años, pudo caer al mar, bien desde su propio velero, que sigue fondeado cerca del muelle, o de la embarcación auxiliar localizada junto con su motor en una finca particular de la localidad.

Los parientes del desaparecido, dos hermanas y un cuñado, regresaron ayer a Francia, con la misma incertidumbre con la que vinieron y con mucha indignación al entender que apenas se habían adoptado medidas para dar con el cuerpo de su familiar.

Según informó José Ignacio Formoso Martínez, Babar, que conocía a Grollier y estuvo acompañando a sus hermanas y ayudándolas en lo posible, ese malestar se extiende entre los propios vecinos, porque, a su juicio, la práctica totalidad de los intentos por esclarecer lo sucedido, ha corrido a cargo de particulares, mientras las Administraciones apenas han realizado gestiones, lo que habría motivado incluso una queja del cónsul francés. «É unha vergoña que teñan que vir as irmáns andar pola praia para atopar a mochila corenta e tantos días despois», se queja el propietario del bar Lecer, al que el desaparecido, que llevaba unos 15 días en Fisterra aunque ya había estado otras veces, acudía casi a diario para conectarse a Internet.

De hecho, los parientes ni siquiera pudieron obtener la información que deseaban porque no tenían a nadie que los pudiese atender debidamente en francés o inglés.

La Guardia Civil informó tras la desaparición que se estaban manteniendo los contactos necesarios con las autoridades francesas para la localización. En los próximos días podría enviar un equipo del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) para rastrear el entorno del yate y los lugares en los que hay más probabilidades de que pudiese quedar enganchado el cuerpo del navegante, que tenía planes de continuar su ruta hacia Canarias, Senegal, Gambia e incluso llegar a Brasil.

Sin embargo, para Babar y el resto de personas que están colaborando en el rastreo, como Guillermo Traba, que ya se sumergió junto al yate para buscar a Grollier, estas acciones son claramente insuficientes, por lo que tienen previsto seguir trabajando, en la medida de los posible, por su propia cuenta.

Volver a la playa

De hecho, quedaron con los familiares en volver a la playa hoy por la mañana para recoger unas zapatillas que al parecer fueron vistas en la zona para entregárselas a las fuerzas de seguridad y comprobar si pudiesen pertenecer a Jean-Marc, un navegante al que su amigos conocían como Gulliver, por los cinco años que lleva, aproximadamente, recorriendo el mundo. El resto de sus bienes, como el ordenador portátil que dejó en el bar Lecer, el teléfono móvil que quedó cargando en el barco o el propio yate, también están ya bajo custodia de la Guardia Civil

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