Otro de los temas que ocupan a Portos es el náutico de Muxía, que carece de servicios, lo que ha provocado protestas.
-¿Qué ocurre con el puerto deportivo?
-Es una infraestructura importante, con un gran coste económico. Intentamos ceder la gestión, hablamos con los dos clubes y con una empresa privada, pero la concesión no salió adelante porque no se le ve la rentabilidad.
-¿Por qué?
-Fue licitado durante el bipartito y tiene de 220 a 230 plazas de amarre, pero nadie ha visto posibilidades claras de negocio. Eso no quiere decir que lo hayamos olvidado, pero manda la realidad y hay que ser sensato. Estamos trabajando en nuevos pliegos de condiciones, con sus correspondientes ajustes para hacer atractiva la instalación. Con este tipo de proyectos no se debe hacer demagogia política. Hicimos un plan estratégico para la náutica recreativa.