Caión volvió a gozar de su fiesta más multitudinaria

Durante toda la mañana, el santuario larachés se llenó de fieles para rendir homenaje a su Virgen milagreira

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Mientras Merkel no disponga lo contrario y no sea necesario pagar y fichar para asistir a una romería, una encuesta improvisada es lo que se impone a la hora de tratar de contabilizar la asistencia a cualquiera de estas celebraciones. En el caso de Caión, ayer había opiniones para todos los gustos: «Menos xente que o ano pasado» según la responsable de una leiraparking; «coma sempre», para una rosquillera, o «máis que nunca» desde la óptica de un policía local encargado de velar por la seguridad y de controlar el tráfico. Ni siquiera había coincidencia a la hora de decidir si el hecho de caer en sábado ayudaba o perjudicaba a la Romería dos Milagres.

Pero lo cierto es que el ir y venir de personas y vehículos durante toda la mañana por los accesos a la localidad larachesa y el aspecto que presentaba el entorno de la capilla atestiguaban la participación de una multitud de personas en esta fiesta marcada, una vez más, por la devoción, pero también por las colas: para aparcar, para acceder al recinto, para comprar un helado, unas rosquillas o unos cirios, para entrar en la capilla, para mojar el pañuelo en la milagreira Fonte Santa... Y eso, a pesar de que el calor animó a muchos peregrinos a madrugar más que de costumbre para evitar las horas de más sol, en las que se produjeron varias lipotimias, que fueron atendidas por los servicios de emergencia. De hecho, a las once de la mañana, los alrededores de la capilla registraban una animación igual o superior a la que se vivió, ya sobre la una, con la misa grande y la procesión.

Cirios de gran tamaño y bastones de trekking, ropa de fiesta y de deporte, fieles devotos y simples amantes de las aglomeraciones y de los bares de la comisión volvieron a convivir en un recinto en el que la sombra también se cotizaba mucho, pese a que las generosas ramas de dos los grandes eucaliptos no escatimaban espacio. Una pantalla de plasma en uno de los bares portátiles puso también la nota de color a esta romería en la que los caioneses eran minoría ante la avalancha de personas llegadas de los puntos más diversos de la comarca y de otras municipios vecinos, como Arteixo.

Con el regreso de la Virgen a la capilla una vez completado un recorrido en el que los fieles pugnaban por ayudar, aunque fuese brevemente, a transportarla, comenzó una rápida desbandada en busca de la segunda parte de la celebración: las comidas -muchas de ellas campestres- con las que los romeros se recuperaron del esfuerzo de acudir a pie hasta el santuario. Muchos de ellos regresarán hoy hasta allí para acompañar a la patrona de Caión en su regreso a la iglesia parroquial del puerto larachés.

romería dos milagres