El agua que mana de una de las dos fuentes ubicadas en el el refugio de Verdes no es apta para el consumo. Así lo confirmaron ayer fuentes de la Consellería de Sanidade, que ya ordenó al Concello de Coristanco que coloque los preceptivos carteles señalizadores advirtiendo de esta circunstancia. El motivo de la alerta vino motivada por una decena de casos de gastroenteritis diagnosticados entre la noche del pasado domingo y la madrugada del lunes entre un grupo de jóvenes que acudieron hasta el paraje -uno de los más utilizados de toda la Costa da Morte para comidas campestres- a disfrutar de una jornada de ocio y descanso.
Según confirmaron desde la Xunta, los jóvenes bebieron agua de una fuente situada junto al molino. Al llegar la noche, los integrantes del grupo, uno a uno, empezaron a sentir mareos y diarreas. Al llegar a sus respectivos centros sanitarios, los médicos comprobaron que todos habían consumido agua de esta fuente, por lo que se decidió notificar los hechos a la consellería competente.
El lunes, a primera hora de la mañana, técnicos de Sanidade acudieron hasta el espacio natural coristanqués para recoger muestras de agua de las dos fuentes que hay en el refugio. Los resultados tardaron tres días porque, según explicaron, «había que dejar crecer el cultivo de las muestras tomadas». Los resultados definitivos, obtenidos anteayer, reflejan que «el agua de una de las fuentes, la que se encuentra en la parte de abajo del paraje, no es potable y por tanto no apta para su consumo, no así la que se encuentra en la parte de arriba, cuya agua sí es válida para el consumo».
Desde Sanidade confirmaron que los casos de gastroenteritis detectados el pasado fin de semana no «fueron graves, y los pacientes fueron dados de alta en poco tiempo». Tras conocerse el resultado de las pruebas, la Xunta activó el protocolo de actuación en estos casos y alertó de esta circunstancia al Concello de Coristanco. El alcalde, Antonio Pensado Plágaro, que se encontraba en la mañana de ayer en el refugio de Verdes, aseguró que ya había ordenado la colocación de las señales advirtiendo del peligro y, de paso, alertó en persona a los visitantes que se encontraban en el refugio en esos momentos. «La orden de Sanidade la recibimos en el Concello vía fax a las 08.15 horas, y de forma inmediata procedimos a seguir los protocolos fijados por la Consellería de Sanidade», dijo. A última hora de la tarde, sin embargo, no había ningún letrero instalado.
El regidor confirmó que la fuente que vierte agua que no es apta el consumo es la que se encuentra en las proximidades del propio refugio.