Seguramente los 24 tripulantes del Ideal Bulker que ayer arribaron a Cee no entendían los motivos de la gran expectación que generó su llegada. El buque, con bandera China, amarró ayer en un puerto nada convencional. El asfalto del suelo estaba impoluto y en lugar de máquinas moviéndose y trasiego portuario, lo que vieron los tripulantes fue a un gran número de vecinos contemplando su maniobra y disparando fotos y más fotos. No solo el muelle de Brens estaba abarrotado. También la zona de Quenxe, en Corcubión, el faro Cee y el entorno de la depuradora. Nadie se quiso perder el momento.
La estampa daba lugar a la esperanza. Hace una década que el tráfico marítimo pasó a mejor vida en el municipio. El cierre de la Sicar eliminó la estampa industrial de la localidad, recuperada ayer y disfrutada por los vecinos. Más de 160 metros de mercante daban un aspecto distinto a una ría más acostumbrada a las chalanas que a ese tipo de buques. No es la primera vez que grandes mercantes entran en Brens. Lo hicieron antes buques de unos 150 metros, pero más ligeros de carga por problemas de calado.
La llegada del Ideal Bulker dio ayer a la ría cierto aire de resurrección. Hasta los marineros chinos que lanzaban las estachas para estrenar los noray tenían cara de alegría. No se sabe si por la multitudinaria recepción -faltó la banda- o porque tocaban tierra después de una travesía de más de un mes desde Australia.
En Cee los vecinos disfrutaron de la postal. Ahora lo que muchos quieren es que eso se convierta en algo tan habitual que la retina ni lo registre. Será síntoma de que las cosas funcionan y de que los fantasmas de la crisis empiezan a alejarse de un municipio que la nota en sus carnes.