No es la primera vez que PP y BNG se unen en la Costa da Morte para constituir un gobierno municipal. Pero sí será la primera en que los nacionalistas apoyen a sus rivales políticos para acceder a la alcaldía.
En Cee, entre los miembros del Bloque partidarios de la firma del acuerdo, ese paso se ve como una opción por el mal menor, necesario para desalojar del poder a Vigo, a quien muchos consideran más a la derecha que a los populares. Fuera de Cee las cosas se perciben de otra manera.
El BNG comarcal no quiere ver un pacto de esas características. Falta que se pronuncie la dirección nacional del partido, que ya ha sido consultada, y que podría volver a dar una nueva negativa, y más después del último congreso.
Nueva ley
De hecho, existe la posibilidad de que si la moción se lleva adelante contra la opinión de la dirección de la formación, se pueda abrir un expediente de expulsión a los firmantes de Cee.
En ese caso podría ser de aplicación la nueva Ley Antitransfuguismo, que al menos sobre el papel podría dar al traste con el acuerdo. La normativa precisa que en caso de que ediles expulsados de un partido participen en una moción, esta solo se llevaría a cabo si suman a la firma un número similar de concejales a los expulsados. Es decir, en el caso de Cee harían falta, además de los cuatro del PP y los tres del BNG, otros tres más en función de la nueva ley. Con todo, dependiendo de quien la interprete esta se aplicaría o no en el caso de la localidad de la Costa da Morte.
Menos problemas
Donde parece, a priori, que habría menos problemas para bendecir el acuerdo es en las altas esferas populares. Por más que sean dos los que sumen sus fuerzas para gobernar, alcalde, al fin al cabo, solo habrá uno, y ese cargo recaería sobre una persona de su formación, Zaira Rodríguez. Lo que faltaría sería la luz verde final, que tampoco tiene fecha.