Las donaciones de semen, un recurso frente a la crisis


En una céntrica calle de A Coruña se encuentra, oculta, una clínica de donación de semen. No hay placas en la puerta. Ni en el timbre. Solo sabe de ella, además de los vecinos, quien haya concertado cita previa. Las visitas se han multiplicado en los últimos meses. La crisis aprieta. Y el semen no está mal pagado, según marcan las tarifas: 45 euros por muestra, y 50 si el donante es de un grupo sanguíneo negativo.

El que es aceptado, tras rigurosos análisis y exámenes, quedará vinculado a la clínica durante un año, y se le requerirá una o dos muestras a la semana. Descontando el cierre vacacional de agosto y algunas otras incidencias, el anónimo donante puede hacerse con unos ingresos superiores a los tres mil euros al final del año.

¿Por qué solo un año? «El tope lo marca la ley y ésta dice que de un mismo donante solo se pueden conseguir, como mucho, seis embarazos», explica Juan Otero, responsable del centro médico andrológico próximo a Cuatro Caminos. Durante la entrevista con La Voz atiende varias llamadas de potenciales donantes interesados en la «compensación económica rentable» del anuncio.

«La crisis está ahí y cada vez llama más gente», apunta Otero, quien explica que solo un diez por ciento de los candidatos que llaman a la puerta de la clínica acaban formando parte del archivo de donación, en total unas diez o doce personas. La clínica, que colabora con el centro de infertilidad masculina Androgén, también en A Coruña, ha remitido semen a centros de Lisboa, Oporto, Alicante, Ciudad Real, Barcelona o varios hospitales públicos de Extremadura, así como unidades de reproducción asistida de ginecólogos en A Coruña y Vigo.

Los usuarios más comunes del centro son estudiantes o jóvenes trabajadores. La clínica recomienda, antes de la obtención de la muestra, un período de abstinencia de 72 horas, así como no tardar más de una hora en la entrega. Otros de los aspectos en los que Otero Reigada pone especial hincapié con sus donantes es evitar el consumo de alcohol o drogas. «Pero a veces comprobamos que no nos hacen caso, se comprueba en un simple análisis de las muestras que nos traen», dice el médico. «Pero el verdadero problema llega en la época de los exámenes, entonces en las muestras comprobamos la tensión y el estrés que sufren esos días. La calidad baja mucho», añade.

Si bien el nivel del semen de los españoles está en retroceso desde hace varias décadas, los gallegos mantienen unas cotas aceptables. «Si en Barcelona o Valencia se calcula que hay un 22 por ciento de hombres cuyo semen está por debajo de la normalidad (20 millones de espermatozoides por mililitro), en Galicia ese porcentaje desciende al ocho, y por el medio están Andalucía, con un trece por ciento, o Madrid, con un catorce», apunta Juan Otero.

Ningún donante es rechazado hasta después del primer análisis. «Salvo en una ocasión -dice el médico-; aquí solo aceptamos raza caucásica y una vez nos vino algún morenito».

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