Nuevas guardianas para el venerable cruceiro de Moldes

Los romeros no fallaron a la cita anual en A Pobra, cuya organización ha encontrado un relevo

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Ribeira / la voz 15/05/2017 05:00 h

Cada año desaparecen decenas de fiestas tradicionales que llevaban toda una vida celebrándose porque, aunque nadie se las quiere perder, pocos están dispuestos a asumir el trabajo que hay detrás. Hacer un petitorio, gestionar el presupuesto, contratar los grupos y servicios que los vecinos esperan... No es tarea sencilla contentar a todos, ni todos quieren aceptar esta responsabilidad. El relevo en la organización pone en entredicho algunos de los festejos más arraigados, pero no a la romería de Moldes, que ha encontrado a un séquito de nuevas guardianas para su venerable cruceiro.

De los cerca de treinta cruceiros que hay en A Pobra, el que alberga la imagen en piedra de Nosa Señora do Belén se encuentra en un estado privilegiado. Desde hace 33 años, Marcela Meneiro, Ofelia Saborido y Juana García se ocupan de cuidarlo y sacarle lustre. Este año dejarán de hacerlo, pues han encontrado quién se encargo de ello y de que la cita anual en Moldes, una de las más arraigadas en la comarca, siga viva. Araceli Rivas, María Rivas, Natalia Brión, Antonia García y Nieves García, conocidas como las Cucas da Tomada, serán las nuevas guardianas del cruceiro.

Caballos para lucir y vender

Tal y como quedó demostrado ayer, coincidiendo con el segundo domingo de mayo, la romería de Moldes sigue teniendo tirón, especialmente entre los amantes de los equinos. A pesar de un cielo gris, que amenazaba con romper a llover en cualquier momento, en el lugar se reunió más gente de la que se esperaba y decenas de caballos. Sus dueños explicaban que la tradición es llevarlos para enseñarlos y, si surge la oportunidad, venderlos. Lo cierto es que pocos compradores había y prácticamente todos se volvieron a lomos de sus respectivos corceles, el medio de transporte por excelencia para los romeros.

Sin embargo, también se pudieron ver un par de burros en Moldes, que despertaron todas las admiraciones, especialmente Pedro, el cual tiraba de una calesa en la que iba una pareja de Porto do Son, Marcos y Paula, quienes ya estuvieran en otras ediciones.

Las mujeres del lugar cuentan que los hombres se ofrecen a la virgen para ser padres y las jóvenes para que les vaya bien la gestación, aunque ayer era difícil ver una barriga de embarazada en el lugar. En los últimos años la comida campestre se ha hecho protagonista, aunque la amenaza de lluvia disuadió a los habituales, que asistieron a la misa al aire libre pero se reservaron la comilona bajo techo.

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