Un lugar para mimar y hermanar la mente, el cuerpo y el alma

El centro abrió hace hoy un año y por ahora está teniendo mucha demanda

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Asistentes a las clases de yoga esta semana en el centro que Casiopea tiene en Palmeira. SIMÓN BALVÍS

Hoy hace un año que Casiopea abrió sus puertas. Para los que no conozcan el concepto que su ideóloga, Olalla Guimarey, gestó durante años, es ella misma quien lo explica: «Es un centro de terapias dedicado al bienestar integral de las personas. El objetivo de todas las actividades que se desarrollan es que los asistentes se encuentren bien por dentro, a nivel físico, mental, social y sobre todo emocional. Casiopea no solo actúa en el tratamiento de situaciones concretas de dificultad, sino que aboga por la prevención, el crecimiento personal y la formación en estilos de vida saludables».

El concepto, por ahora, tiene su público. Desde que abrió sus puertas han pasado unas doscientas personas, tanto por las manos de su gerente, como de los colaboradores que trabajan con ella. Psicología clínica, medicina natural, programación neurolingüística, mediaciones familiares, terapia de juego para niños, pilates, yoga, meditaciones dinámicas, liberación emocional, técnicas de relajación, respiración y meditación son las actividades regulares, aunque el fin de semana la oferta se amplía: nutrición médica, musicoterapia en sesiones individuales o con conciertos en directo, biodanza, risoterapia, suelo pélvico o charlas gratuitas de educación para la salud cuerpo-mente-emoción forman parte también del catálogo de este centro.

La amplia formación de su gerente es un fuerte que sirve para avalar sus métodos. Licenciada en Psicología clínica y con un máster en Medicina Natural por la Universidad de Santiago de Compostela, son algunas de sus credenciales. Durante el tiempo que cursó sus estudios, la agenda de contactos fue a más. Eso le permite muchas veces organizar actividades con reputados profesionales que completan la programación habitual de Casiopea. Ahora, que han pasado 12 meses desde su puesta en marcha, la ilusión del primer día sigue intacta. «Y espero que dure, hay muchos sueños invertidos en esto, pero para que no se marchiten hay que trabajarlos y mimarlos día a día».