De la creciente profesionalización a los equipos de voluntarios

La desaparición de los Grumir deja en manos de los concellos la continuidad de los grupos formados por especialistas en emergencias

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El equipo de emergencias de Boiro es el único de la comarca que cuenta con quince trabajadores. S. Balvís

Aunque la desaparición de los Grupos Municipales de Intervención Rápida (Grumir) era la crónica de una muerte anunciada desde hace tiempo, los cambios incluidos en el nuevo mapa de emergencias cogieron a más de uno con el pie cambiado, quizá por exceso de confianza después de varias amenazas de que venía el lobo y este nunca llegaba. Hay quien se resiste a resignarse y tratará de evitar por todos los medios que el que está previsto en Muros sea el único equipo para la atención de urgencias en la comarca, pero parece inevitable que haya cambios. La intención de los concellos directamente afectados -Ribeira, Boiro y Noia- es mantener el servicio asumiendo su coste, pero está por ver en qué medida será esto posible, y la colaboración de voluntarios parece fundamental para lograr que la calidad de la atención no se vea afectada.

¿Cuál era la situación hasta ahora?

Hasta ahora, en la comarca había tres Grumir y agrupaciones de Protección Civil en prácticamente todos los municipios de Barbanza, aunque tanto su funcionamiento como número de integrantes es desigual.

¿Qué diferencias hay entre los Grumir y los grupos de Protección Civil?

Fundamentalmente, que los miembros de Protección Civil son voluntarios y los de los Grumir profesionales, es decir, que cobran un sueldo por su trabajo. Por esta razón, el funcionamiento de las agrupaciones de voluntarios es desigual, porque depende de la disponibilidad de sus integrantes.

¿Por qué variará esta situación?

Con el objetivo de crear grupos de carácter comarcal -aunque acuden a otros ayuntamientos, el ámbito de actuación de los Grumir es municipal- se ha diseñado un nuevo mapa de emergencias que sitúa la base correspondiente al área barbanzana en Muros. Esto, en la práctica, se traduce en que el nuevo equipo que actuará desde el municipio muradano estará financiado por la Xunta y la Fegamp, mientras que los concellos dejarán de recibir las subvenciones que les permitían mantener en funcionamiento sus grupos de intervención.

¿Qué pasará ahora con estos trabajadores?

Todo depende de los concellos afectados. Al suspenderse las subvenciones que permitían pagar los sueldos de los miembros de los equipos de emergencias, serán los ayuntamientos los que tengan que asumir ese coste. Los alcaldes de Boiro, Ribeira y Noia ya anunciaron su intención de hacerlo, aunque habrá que ver si es posible que las arcas municipales soporten la sobrecarga que supondrá mantener un equipo formado por quince personas como los Grumir. En el caso de Boiro, el regidor dijo que buscará financiación para seguir contando con toda la plantilla, mientras que en Ribeira el asunto se trató ya en pleno y el gobierno local pretende crear un grupo municipal que asuma las funciones del Grumir, aunque posiblemente contará con menos efectivos, seguramente un coordinador y cuatro o cinco trabajadores.

¿Siguen existiendo los Grumir en la comarca?

En realidad, en la práctica no. En Ribeira los operarios considerados estables, es decir, que trabajaban todo el año, acabaron sus contratos el 31 de diciembre al tocar a su fin las subvenciones. En cuanto a Boiro, siguen operativas las quince personas que formaban la plantilla del Grumir, pero ahora se denominan Servizo Municipal de Protección Civil e Emerxencias y sus sueldos los paga el Concello con fondos propios. Por último, en Noia, el Ayuntamiento asume prácticamente todo el gasto que suponen los cuatro profesionales que siguen trabajando.

¿Quién atiende ahora las emergencias?

Principalmente, los voluntarios, que en lugares como Ribeira han asumido por completo las funciones que desempeñaban hasta ahora los integrantes del grupo de intervención rápida.

¿Supone esto un cambio importante?

Sí resulta significativo porque los integrantes de los Grumir eran profesionales, que no solo cobraban un sueldo por su trabajo, sino que además recibían formación continua y especializada en distintos aspectos relacionados con la atención de emergencias.

¿Qué ocurrirá con el material utilizado por los tres Grumir?

Precisamente, esa es una de las cuestiones a las que se alude desde los tres concellos afectados por los cambios en el mapa de emergencias para mostrar su disconformidad: la gran cantidad de recursos invertidos en dotar a los Grumir de todo tipo de material. Fueron los propios ayuntamientos los que, año tras año, destinaron recursos a la adquisición de maquinaria y vestuario, de modo que es suyo. En caso de que los planes para crear grupos municipales en estos municipios se frustren, buena parte de este material puede quedar en desuso.