1No todo el mundo es capaz de entender el arte moderno. Al menos ese es el consuelo al que puede agarrarse Manu Mimé, el artista ribeirense censurado en el certamen EmporcARTE de Lalín al presentar una obra titulada Ara Porcis y que, según le explicaron, podría herir sensibilidades. Y es que aunque el artista señala que disfrazar a un cerdo de sacerdote solo respondía a la intención de resaltar la divinidad de este animal, parece que pocos lo han entendido así. Con todo, y como un amigo vale más que un tesoro, el hostelero ribeirense Francisco Martínez ha decidido adquirir la obra, que ya tiene su propio pedestal en su bar, A Taberna do Riaso. La expectación que ha levantado la escultura ha sido enorme, y galerías de todo el país ya se han interesado en exponer la pieza. Parece que el capítulo de esta creación de la discordia no está cerrado y la polémica está servida.
Conferencia en Noia
2Hay a quien, erróneamente, la palabra conferencia le inspira aburrimiento. Una grata sorpresa se llevaron los asistentes a la charla que Miguel Ángel Gómez ofreció en la casa de cultura de Noia. El apasionante mundo de la grafopsicología fue el tema sobre el que giraron sus explicaciones. Y es que esta disciplina es cada vez más demandada por los empresarios para buscar posibles candidatos a ocupar puestos de trabajo, ya que la escritura refleja como somos.
Exposición
3Los socios del Museo do Pobo Galego han acercado a la casa de cultura de Noia una exposición etnográfica que ya ha atraído a los primeros curiosos. Y es que de las paredes de las instalaciones cuelgan impactantes obras de distinta temática, como el mundo del mar. El concejal de Cultura, Javier Rodríguez, y el representante del Museo do Pobo Galego, Manuel Villar, estuvieron en la inauguración.