Ha trabajado en la hostelería y en el servicio doméstico y, hasta hace un mes, formó parte, en el área de carpintería, del taller de empleo ribeirense. Ahora, Maryfe Jiménez, como otros diez mil barbanzanos, busca empleo. Tiene dos hijos, de 9 y 11 años, y no cobra prestación alguna, pero ella lo tiene claro: «Yo no quiero vivir de ayudas públicas, sino ganar dinero con mi trabajo».
En la actualidad se prepara para superar los exámenes de cuarto de ESO y, al mismo tiempo, acude a la oficina del paro y recorre las empresas de trabajo temporal en busca de empleo: «Hace unos días, en una de ellas me dijeron que una conservera precisa personal para los fines de semana. Les dije que yo estaba disponible, pero todavía no me han llamado».
Maryfe Jiménez alude a las dificultades actuales: «Las cosas están muy difíciles, pero yo no quiero venirme abajo». Asegura que es una persona fuerte y espera conseguir empleo pronto: «Tengo la ventaja de que yo no le hago ascos a ningún trabajo, lo que quiero y necesito para sacar adelante a mi familia es tener un empleo. He sido cocinera, camarera, he trabajado en la limpieza. Puedo desempeñar cualquier ocupación».
Mientras tanto, continúa recorriendo empresas, sin descartar ninguna alternativa: «Soy muy positiva, pese a que no corren buenos tiempos».