Villar Murillo, durante su expedición a la cumbre del Aconcagua

Andrés Villar plantó una bandera de Ribeira en la cumbre del monte Aconcagua


ribeira/la voz.

Reto superado. El alpinista noiés Andrés Villar Murillo culminó con éxito su escalada al monte Aconcagua, la cumbre más alta de América, con 6.962 metros de altura. Allí, en el conocido como techo del continente americano, Villar Murillo plantó una bandera de Ribeira, al ser el Concello de Santa Uxía el que patrocina esta aventura. La culminación de este último desafío fue dura. De hecho, aunque en un principio estaba previsto llegar a la cima el pasado día 12, hubo que posponer la expedición hasta el miércoles 15 debido a las extremas condiciones meteorológicas. El trabajo fue continuo y difícil, y el noiés recuerda que un 70% de los montañeros que escalaron el Aconcagua durante estas fechas volvieron con serias congelaciones.

Andrés Villar partió hacia la provincia argentina de Mendoza junto a su colega Ramón Figueira, con el que coronó dicha montaña. Primero montaron un campamento a 5.300 metros de altura, en la zona llamada Nido de Cóndores, pero los vientos de 150 kilómetros por hora les obligaron a descender al campamento base. Cuando volvieron a subir el día 13, la tienda de campaña estaba semienterrada en la nieve.

Al día siguiente llegaron a la zona conocida como Berlín, donde montaron otro campamento, a 5.850 metros de altura. La intención era iniciar el ataque a la cima a las 6.00 horas del día siguiente, ya que las previsiones anunciaban que el mal tiempo regresaría el miércoles. Sin embargo, el frío les impidió dejar la tienda hasta las 8.00 horas.

Falta de oxígeno

En la zona de Independencia, a 6.000 metros, se encontraron con otras expediciones. El camino hasta Canaleta (6.500 metros) estuvo dominado por una meteorología en la que se mezclaban nieve, niebla y sol. A partir de ahí comenzó la etapa más difícil y vertical, donde se deja sentir, además, la falta de oxígeno.

Pero tras numerosas paradas y mucho esfuerzo pudieron alcanzar la cumbre a las 13.30 horas del pasado miércoles y, con ellos, Ribeira conquistó el Aconcagua.

Así, Villar Murillo suma un logro más a su larga lista de impresionantes aventuras. Sin ir más lejos, este verano recorrió encima de unos patines los 1.250 kilómetros que distan entre la localidad francesa de Toulouse y la capital compostelana por el Camino de Santiago.

Está previsto que Andrés Villar regrese a Galicia antes de Nochebuena. Pero no terminan ahí sus retos. Entre los proyectos que tiene en mente están la realización de la denominada Ruta Polaca, una senda abierta hace unos treinta años.

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