| FOTOS: C. QUEIJEIRO

El mal estado de paredes, patios y baños vuelve a encrespar a los padres del Brea Segade rianxeiro


El colegio Brea Segade de Taragoña, en Rianxo, cumple este año 25 primaveras. Si fuese una persona, debería estar en lo mejor de la vida. Sin embargo, un paseo por el centro sirve para comprobar que la época dorada del edificio queda lejos y que, quizás por falta de mantenimiento, lo que hay ahora son paredes con grandes manchas de humedad, una fachada que pide a gritos una mano de pintura y baños cuyas baldosas y grifos se han quedado obsoletas. Ayer, los representantes de los padres y el director mostraron, una vez más, las deficiencias que se acumulan.

Cándida Fernández y María José Insua, representantes de los padres en el consejo escolar, saben bien lo que es luchar contra la «deixadez» de Educación y el Concello. De hecho, fueron ellas dos quienes el año pasado revelaron que había una plaga de pulgas en las instalaciones del Brea Segade. Por eso, ayer, aunque reconocieron que en el último ejercicio se hicieron mejoras, quisieron mostrar cada rincón del colegio para recordar que «pese a que se prometeu actuar, a maioría das cousas seguen estando mal».

Acompañadas del director, las madres hicieron la primera parada en el laboratorio: sigue totalmente deteriorado. Las manchas de humedad son enormes en esta aula, las persianas no funcionan y, por lo tanto, profesores y alumnos continúan sin poder hacer experimentos.

Luego le tocó a los baños. Cierto es que algunos, sobre todo los de la planta baja, se repararon. Sin embargo, los servicios de las plantas altas siguen con numerosas deficiencias tales como un suelo en muy mal estado o unos grifos antiguos que no se cierran de forma automática, por lo que a cada paso -debido a los olvidos de los pequeños- provocan enormes inundaciones.

Mientras Insua y Fernández comentan con el director que hay cajas de enchufes que continúan con los cables sueltos o que hubo que cortar la calefacción en varias aulas por las sucesivas roturas de tuberías, también hay un lugar para el respiro. Los azulejos que hasta el año pasado traían por la calle de la amargura a padres y profesores, ya que cada poco se venían abajo, fueron retirados y, en algunos casos, sustituidos por unos nuevos. «Ahora el problema puede ser estético, ya que los nuevos no son del mismo color que los viejos, pero no hay peligro para los alumnos», dice el director del colegio rianxeiro.

Fuera, lo peor

Sin embargo, el esfuerzo hecho por las Administraciones para adecentar el viejo edificio en los últimos meses queda eclipsado por las deficiencias que aún persisten. Y es que, si en el interior aún hay mucho trabajo por hacer, en los exteriores del colegio la situación aún pinta peor. Para empezar, la valla de cemento que rodea el edificio «cae a cachos» y, de hecho, ya hubo que amarrarla con alambres en varias zonas; la basura se acumula en la parte trasera del edificio donde, incluso, se almacena una oxidada y vieja máquina de un cine y, en un terreno que pertenece al colegio, aún se acumulan pinos que ardieron en el 2006. A mayores, el único patio cubierto está inutilizado por el mal estado del pavimento y la suciedad que acumula.

Apoyando a las dos madres, ayer estuvieron en las instalaciones varios ediles del PP rianxeiro. Asimismo, el BNG tiene en marcha una original campaña para intentar que el Concello pinte el exterior de este viejo recinto educativo rianxeiro.

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