La recogida selectiva integral sólo se aplica en la mitad de la comarca

Las malas vías de acceso y la dispersión geográfica encarecen de forma notable la prestación del servicio


La recogida selectiva integral solo se aplica en poco más de la mitad del territorio barbanzano, ya que extrapolando los datos facilitados por los concellos no llega, por término medio, al 60% de los núcleos. Únicamente puede decirse que está completamente extendida la retirada de envases y residuos orgánicos, pero no ocurre lo mismo con el papel y el vidrio, siendo este último en el que más carencias se registran.

Las que salen peor paradas son las zonas rurales, dado que sus habitantes deben desplazarse, en algunos casos, varios kilómetros para encontrar un lugar en el que echar cartones y botellas. Sin embargo, y pese a que los gobiernos insisten en que en los principales núcleos el servicio está bien cubierto, hay quejas de residentes en los cascos urbanos de localidades como Noia, Ribeira y Boiro, que afirman que deben efectuar un largo trayecto para poder vaciar el contenido de sus bolsas.

Varias personas reconocieron que, dado que el concello no les facilita la separación domiciliaria, han dejado de realizarla. Otros protestan porque deben llevar los materiales de desecho en el coche hasta contenedores que están en la carretera: «Hai que deixar o automóbil na calzada e supón un auténtico perigo».

Por su parte, las autoridades locales replican que no pueden ubicar un recipiente en la puerta de cada vivienda o edificio y aluden a la dispersión geográfica para explicar la elevada complejidad que tiene implantar en toda la comarca la recogida selectiva. El regidor carnotano, José Oreiro, señalaba ayer que su municipio, con cinco mil habitantes escasos, tiene más de cincuenta núcleos de población: «Distribuímolos en función do consumo». Algo similar ocurre en Lousame y en Mazaricos, que ronda los cien.

Más viajes

A la diseminación, que obliga a recorrer decenas de kilómetros para cubrir un servicio básico, se unen las malas vías de comunicación, como apuntan encargados de las empresas concesionarias. El hecho de que haya caminos con una amplitud que no llega a los cuatro metros fuerza a las compañías a disponer de vehículos de menor tamaño para garantizar el acceso. En la práctica, esto se traduce en un mayor número de viajes y en un consumo extra de combustible.

Contenedores racionados

A la distancia que hay entre los diferentes lugares cabe añadir otros contratiempos que reducen la aplicación de la recogida selectiva en la comarca. Al parecer, y según explica el concejal pobrense Andrés Millán, la Xunta concede un contenedor por cada 500 habitantes.

El edil afirma que lleva tiempo reclamando más depósitos para cubrir las carencias y que hasta ahora solo ha tenido por respuesta el silencio. En su opinión, el reparto debería efectuarse según las circunstancias geográficas de cada territorio: «Esta é unha zona cunhas características moi concretas e non pode tomarse unha medida como se a xente vivira en áreas moi poboadas».

El segundo aspecto está relacionado con la recogida de vidrio, la que peor funciona, según dicen los especialistas. En este caso, la encargada de repartir los recipientes para el depósito de envases es Vidrogal y esta suele colocarlos en núcleos grandes porque hacerlo en los pequeños le supone un desembolso de dinero irrecuperable.

Al parecer, la Xunta quiere cambiar el actual estado de cosas y va a privatizar el servicio. La intención es que en el plazo de dos años se haya triplicado la separación de este residuo por parte de los ciudadanos, algo que únicamente puede conseguirse si disponen de los medios adecuados para cumplir dicho cometido.

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